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Una velada inesperada
Fecha: 05/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos
Pasadas dos semanas desde que mi esposa se atrevió a tener sexo con un desconocido, en un pequeño bar swinger, volvimos a considerar la posibilidad de repetir la experiencia, quizá con un poco más de conocimiento sobre cómo abordar las situaciones y cómo comportarnos a la hora de que se nos presentara la oportunidad. En general, no teníamos idea de cómo anunciar que estábamos disponibles para tener una experiencia sexual con quien estuviera interesado. Hasta ahora estábamos aprendiendo y éramos inexpertos. Así que volvimos a visitar el bar swinger. No había muchas parejas aquella noche, pero sí varios hombres solos. Imaginé que sería cuestión de tiempo que ellos nos abordaran, porque nos miraban y conversaban entre ellos una y otra vez. Nelly, la mujer exhibicionista que habíamos visto la vez anterior, también estaba allí. En su mesa se la veía a ella, acompañada de su esposo y otras dos parejas. Como esperábamos, con el paso del tiempo, ella se levantó de la mesa y se dirigió al centro de la pista de baile donde, al compás de la música, realizó un entretenido y atrevido striptease. En desarrollo de su acto, ella se paseaba por todas las mesas, arrimando su vagina a la cara de los caballeros que allí estaban, frente a sus parejas, quienes reían y aplaudían las ocurrencias de ésta desenvuelta mujer. Al final, cuando la música estaba próxima a concluir, ella se sentaba en una silla, levantando y abriendo sus piernas, exponiendo su sexo a la vista de todos. No pasó mucho ...
... tiempo para que se nos acercara un muchacho e invitara a bailar a mi esposa. Ella aceptó y ambos se dirigieron al centro de la pista de baile. Las tandas de música se sucedieron una tras otra, pero, la verdad, aparte de bailar de manera normal, no percibí que aquel muchacho hiciera algo que la calentara a ella y más bien se veía que bailaban y conversaban animadamente. Al rato, sin embargo, al terminar una de las tandas, ellos, en lugar de regresar a la mesa, se dirigieron a la sala de fantasías. Él iba adelante y la halaba a ella, que iba cogida de su mano, ligeramente atrás. Ni siquiera voltearon a mirarme, así que me levanté y les seguí, quedándome a la entrada de la sala, mirando lo qué iba a suceder. El, en ese escenario, de inmediato mandó sus manos a los senos de mi mujer y trató de besarla, pero ella, por alguna razón lo evitó, aunque dejó que le acariciara sus senos. Estaban abrazados y, al parecer, la situación iba tornándose más caliente. El muchacho, hábilmente, desabotonó la falda de mi mujer, de modo que esta cayó al piso, quedando ella vestida únicamente con sus pantimedias, pero, por alguna razón, ella se separó de él. Algo le decía mientras recogía su falda y se la acomodaba de nuevo. Puedo decir, que se arrepintió. Y sin más, salió de allí dirigiéndose a nuestra mesa, sin darse cuenta que yo estaba a un lado de la puerta. De modo que llegue a la mesa cuando ella ya estaba sentándose. Y ¿ya se cansaron de bailar? pregunté. Creo que sí, me respondió. ¿Qué ...