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Una velada inesperada
Fecha: 05/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos
... sobre cómo debíamos comportarnos, pues no había confianza con las personas que recién conocíamos. Las dos mujeres se miraron pícaramente y empezaron a decirle a mi mujer, que si lo que quería era aventura, ellas se lo podían proporcionar. Y así, diciendo y haciendo, en aquella misma sala, en frente de tres hombres, donde yo me incluía, empezaron a desnudarla y a manifestarle que le iban a chupar el coño para que gimiera hasta más no poder, que iban a acariciarle la cuca para que aprendiera lo que era gozar el sexo y cada una de ellas se ufanaba de todas las conquistas que habían hecho. Ellas también, poco a poco, se fueron desnudando. De modo que bien pronto los hombres que estábamos ahí pudimos ver a tres mujeres que se besaban y acariciaban frenéticamente. Ellas ocupaban sus manos en cada espacio del cuerpo de mi esposa, una la besaba y le acariciaba los senos mientras la otra chupaba con fascinación su sexo y le acariciaba sus nalgas y piernas. Después, cada una de ellas se montaba en su cara para que ella le chupara sus sexos, lo cual hizo sin decir una palabra. Debo decir que aquella imagen era bien excitante. Mientras lo hacían, aquellas mujeres proferían frases de todo tipo, lo cual calentaba aún más el ambiente. Uno de los hombres se desnudó y empezó a masturbarse viendo aquella escena. Y el otro, al poco tiempo, hizo lo mismo. De modo que ahora eran cinco personas desnudas, en un cruce de cuerpos, que se rozaban uno a otro. Los hombres empezaron a ...
... acariciar a sus mujeres, quienes no dejaban de prestar atención a mi mujer, quien se estaba preocupando un poco pues pensaba que aquellos dos animales la iban a penetrar y eso nunca lo había considerado, además que se encontraba muy a gusto con la atención de aquellas dos damas. De pronto, y sin decir una palabra, ellas dieron espacio para que sus maridos atendieran a mi mujer. Uno de ellos se dedicó a chupar su sexo mientras que el otro puso su miembro en la boca de ella para que le deleitara con una delicada mamada, lo cual hizo de manera por demás obediente. Luego, aquellos dos cambiaban de posición, así que la señora pudo deleitar dos miembros, uno a uno… Nelly, se quedó mirando la escena, y la otra mujer vino a mí para mamar mi miembro, que estaba erecto ante tanta excitación. Ella jugueteó conmigo y yo traté de penetrarla, pero me dijo que sin condón era mejor evitarlo. Me sentí cortado, pero acepté su punto de vista. Y dejé que me lo mamara, todo lo que quisiera, hasta que, ya no aguanté, y me vine en su boca. Ella siguió en su tarea, trago mi semen y me dejó limpiecito. Y al final, con una sonrisa picarona, me dio un beso, que me supo un tanto salado. Mi mujer, que seguía en manos de aquellos, se mostraba un tanto preocupada porque el contacto de aquellos era bastante cercano y en cualquier momento podía ser penetrada. Sin embargo, aquellos prometieron que no lo harían, porque no tenían preservativos, y se dedicaron a besarla, acariciarla, a frotar sus sexos contra ...