1. Una ciudad muy caliente para mi madre


    Fecha: 19/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... estaba soñando la madre de Juan!, pensó éste, convencido que era infiel a su padre, que se acostaba con otros hombres que se la follaban una y otra vez mientras su cornudo marido se descornaba en el trabajo intentando llevar dinero a casa.
    
    Era un justo castigo para el lameculos de su padre, que con las ansias de ascender a un puto puestecillo de jefecillo en una mierda de empresa, no dudaba en sacrificar el resto de su vida, abandonando a su mujer en los brazos de otros y a su único hijo.
    
    Pero, si otros hombres, gozaban de su madre, se la follaban sin descanso, no iba a ser él menos, así que, tanteando con su pene erecto entre las piernas de Rosa, encontró el agujero que buscaba y se lo metió, poco a poco hasta que sus cojones chocaron con el perineo de ella.
    
    Lo tenía muy mullido, como acolchado, y tan profundo que su verga no llegó hasta el fondo.
    
    Seguro que cabrían pollas enormes, pollas gigantes que se la follarían una y otra vez, sin descanso hasta correrse.
    
    Balanceando el culo y las caderas, apoyado siempre en sus piernas y brazos, Juan se la fue follando poco a poco, despacio, gozando de cada momento, pero no podía verla bien las tetas mientras se la follaba, así que la descabalgó y, bajando nuevamente de la cama, colocó una almohada a los pies de la cama y tiró lentamente y con cuidado de las piernas de ella hasta que quedaron colgando a los pies de la cama con el culo sobre la almohada, levantándola la pelvis.
    
    Cogió su móvil y lo colocó encima del ...
    ... armario donde podía grabar el polvo que iba a echar a su santa. Una vez estuvo seguro que la lente se dirigía a donde estaba ella, lo puso en modo vídeo y empezó a grabar.
    
    Colocándose nuevamente entre las piernas de Rosa, colocó una rodilla sobre la cama, teniendo la otra pierna apoyada en el suelo y la volvió nuevamente a penetrar.
    
    Observó con detenimiento cómo su cipote desaparecía lentamente dentro de la vagina de su madre, hasta que desapareció por completo.
    
    Poco a poco lo fue sacando y, antes de que lo hiciera del todo, se lo volvió a meter, una y otra vez, cada vez más rápido y con más energía, viendo cómo se bamboleaban desordenadas las tetas de su madre en cada embestida. ¡Era un placer, un auténtico placer verla las tetas balancearse lujuriosas, un placer que se complementaba con el rico polvo que la estaba echando!
    
    Finalmente se corrió.
    
    Notó cómo un intenso placer emergía del interior de su cuerpo, estallando fuera en una explosión de esperma que rebosaba el coño de su madre.
    
    No pudo contener un chillido de placer y, cerrando los ojos, detuvo su folleteo y disfrutó del orgasmo que estaba teniendo.
    
    Así aguantó casi cinco minutos, sin moverse con su verga dentro del coño de Rosa, y, dándose cuenta que podía haberlas despertado, abrió temeroso los ojos, contemplando aliviado que, tanto su madre como su tía, continuaban con los ojos cerrados, durmiendo.
    
    La desmontó y, observando que grandes goterones de su lefa, manchaban el suelo, las sábanas, y ...