1. Una ciudad muy caliente para mi madre


    Fecha: 19/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... que la mujer, al sentirse menos presionada, se movió, desequilibrando al hombre.
    
    Aprovechando el desconcierto del tipo, se zafó del abrazo, pero no encontró otro camino para huir que por debajo de la mesa y eso hizo, se puso a cuatro patas y empezó a gatear tan rauda como pudo por el suelo, alejándose del hombre, aunque éste estiró un brazo mano para atraparla, llegando a cogerla la parte superior de sus bragas, y, aunque no frenaron el avance de la mujer, se quedaron en su mano.
    
    Fue en ese preciso momento cuando la mujer, al sentir cómo la arrancaban las bragas, emitió un histérico chillido que esta vez sí alertó a su hijo y motivó que éste corriera hacia el balcón y viera completamente desnuda a su madre.
    
    Aunque tenía Rosa el camino libre hacia la puerta que llevaba al jardín, no se atrevió por miedo a que el hombre fuera más rápido y la atrapara, así que, girándose hacia donde estaba el tipo, le encaró con la enorme mesa redonda entre los dos.
    
    Sonriendo el hombre la guiño un ojo, sabiéndose ganador del juego del ratón y el gato.
    
    Contrastaba Rosa con su rostro deformado por la angustia y el miedo de que la atrapara y la violara, y también, como no, por el placer morboso de que se la follara.
    
    Cuando el hombre amagaba hacia un lado de la mesa para ir tras ella, la mujer chillaba, intentando ir hacia el otro, intentando alejarse y que no la cogiera.
    
    De pronto, el hombre se subió a la mesa para atraparla, pero antes de que saltara al otro extremo y la ...
    ... pillara, Rosa, histérica, se giró chillando, dándole la espalda y echó a correr hacia la puerta que llevaba al jardín, saliendo a él, perseguida a pocos metros por el hombre.
    
    Juan, desde el balcón, presenció excitado el voluptuoso cuerpo desnudo de su madre, su culo prieto y respingón y cómo sus tetas se balanceaban desordenadas mientras corría chillando por el salón.
    
    Al ver desaparecer por la puerta, tanto a la mujer como al hombre, el hijo, deseando presenciarlo todo, corrió hacia un gran ventanal que daba al jardín desde donde pudo contemplar cómo su madre se alejaba corriendo como podía con sus deportivas, mientras balanceaba sus generosas caderas y sus macizos glúteos.
    
    De cerca el hombre la seguía también corriendo pero, seguro de que ella no podía escapársele, mantenía una cierta distancia y sin pisar el acelerador, contemplándola también él con auténtico placer el culo prieto y respingón.
    
    Sabiendo lo próximo que estaba el tipo, una Rosa agotada intentó escabullirse tomando una bifurcación del camino, recibiendo un fuerte y sonoro azote en el culo que ayudó a desequilibrarla, haciéndola caer al césped.
    
    Su hijo, desde la ventana, dejó de verla cuando su madre salió del camino principal, y, como deseaba observar lo que la hicieran, bajó corriendo las escaleras, saliendo al jardín por la misma puerta por la que el hombre y su madre habían salido segundos antes.
    
    Una exhausta Rosa, sabiendo que el tipo la estaba observando a escasa distancia a sus espaldas, ...
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