1. Una ciudad muy caliente para mi madre


    Fecha: 19/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... intentó alejarse gateando, pero estaba tan cansada que no lo hacía tan rápido como deseaba, recibiendo un nuevo azote en sus nalgas, provocando que chillara de dolor, sorpresa y morbo.
    
    Terca continuó gateando lentamente y recibiendo cada nuevo paso un nuevo y fuerte azote en el culo mientras escuchaba lo que la decía:
    
    Cerca de un banco, situado a poco menos de un metro de distancia, el tipo la quitó por detrás las deportivas y las arrojó a una fuente de la que emanaba agua situada a varios metros, provocando que ella chillara un desesperado “¡Noooooo!”, consciente ya de que solo un milagro podría salvarla de que se la follaran allí mismo.
    
    Escuchó aterrada como el tipo se soltaba el cinturón y se desabrochaba el pantalón, por lo que, temiendo que la sodomizara allí mismo, se cubrió con una mano la raja del culo y empezó a incorporarse lo más rápido que pudo, pero, antes de que lo hiciera del todo, el tipo la cogió las tetas por detrás y, sentándose en el banco, la puso bocabajo sobre sus rodillas y, sujetándola con una mano para que no escapara, empezó a azotarla fuertemente con la otra mano en las nalgas, provocando que en cada azote la mujer emitiera un agudo chillido y pateara desesperada.
    
    Entre azote y azote llegó Juan y, sin que se percataran de su presencia, se escondió tras unos setos, contemplando excitado cómo su madre, histérica, recibía completamente desnuda un azote tras otro en sus nalgas, cada vez más coloradas.
    
    Lloraba y suplicaba Rosa, ...
    ... mientras intentaba infructuosamente cubrirse con sus manos las nalgas de la azotaina que estaba recibiendo.
    
    El tipo que no dejaba de carcajearse y de decirla barbaridades mientras la azotaba, la dejó de pronto caer al suelo e incorporándose, se bajó el pantalón y se sacó un enorme pene erecto y congestionado, sin dejar de vigilar a la mujer que dolorida se volteaba lentamente para intentar nuevamente escapar.
    
    Ahora sí. Situada Rosa a cuatro patas sobre el césped, no continuó propinándola nalgadas, sino que la sujetó por las caderas para que no huyera, y empujándola hacia delante, la hizo que doblara los brazos y pusiera el culo en pompa, casi apuntando al cielo, para, a continuación, situarse entre sus piernas abiertas de la mujer, ponerse en cuclillas y apuntar con su pene erecto al coño que podía contemplar nítidamente, para penetrarlo lentamente, hasta que sus cojones chocaron con el culo de ella.
    
    Aunque no dejaba Rosa de chillar desesperada, todavía no se lo creía.
    
    A pesar de todo lo sucedido, tenía la esperanza de que todo fuera un mal sueño del que despertaría, pero cuando sintió como la iba metiendo poco a poco el pene dentro de la vagina, solo pudo contener la respiración y no pudo ofrecer más resistencia al estar sujeta por las caderas.
    
    Una vez totalmente dentro, el hombre empezó también lentamente a sacar la polla, hasta tenerla casi fuera, para volver a metérsela también despacio, disfrutando de cada milímetro, de cada instante.
    
    Una y otra vez, ...
«12...567...15»