1. El secreto de la enfermera Jazmín (candente)


    Fecha: 20/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: Donni, Fuente: CuentoRelatos

    ... llevaba. Unas gruesas y fuertes piernas que acaricié mientras retiraba su prenda. Unos glúteos redondos, firmes y levemente endurecidos que no dudé en apretar entre mis manos al desnudarlo.
    
    Pero lo más sorprendente fue lo que vi entre sus piernas. Un enorme pene reposaba flácido sobre unos testículos redondos y grandes. Jamás había visto un pene así, su tamaño no correspondía a su flacidez. No soporté la curiosidad y lo medí con mi cinta métrica. 14 cm. en estado de reposo. Aquello era una barbaridad. Gran cantidad de pensamientos eróticos cruzaron por mi mente mientras mi vagina humedecía mi ropa interior. No podía permitir semejante cosa pues mi falda de uniforme era blanca y denotaba cualquier mancha de inmediato.
    
    Traté de ignorar aquel hermoso regalo de la naturaleza y comencé el baño. Pasaba la esponja mojada sobre aquellos firmes pectorales, sobre sus fornidos brazos, su tallado abdomen. Aquella labor comenzaba a ser placentera pero una tortura a la vez. Tener entre mis manos a semejante figura y no poder hacerlo mío. Comencé a enjabonar aquel escultural cuerpo. Sentir cada uno de sus músculos entre mis dedos escurridizos me prendían de manera desmedida.
    
    Miré al techo de la habitación. Era una pequeña habitación utilizada para exámenes de rutina. Me di cuenta que no habían cámaras de seguridad. Estábamos solos, aquel sensual hombre y yo. En un arrebato de adrenalina y excitación me decidí y cerré la puerta de la habitación, coloqué el letrero de “Ocupado” en ...
    ... la puerta, cerré las cortinas quedando completamente aislada con aquel semental y regresé a él decidida a mitigar mi lujuria.
    
    Me quité la blusa, el corpiño rojo que me había puesto, era una lástima que aquel hombre no pudiera hacerme suya con sus enormes y venosas manos. Las tomé y apreté con ellas mis pechos. Mis pezones se endurecieron inmediato al sentir sus gruesos dedos apretujar mis senos. Continué enjabonando a mi caballero.
    
    La humedad comenzaba a escurrir fuera de mis bragas escurriendo por mis muslos. Me arranque la falda y las bragas. Por fin, estaba completamente desnuda junto a mi hombre, lo acariciaba con mis manos enjabonadas sintiendo la textura de aquel cuerpo maravilloso.
    
    Lo mejor lo había dejado para el final, enjaboné muy bien mis pequeñas y delicadas manos y comencé a acariciar ese enorme pene. Lo sujeté del tronco y lo levanté, era muy firme a pesar de no estar erecto aún. Mi mano abarcaba su circunferencia con exactitud, era muy grueso. Comencé a acariciarme el clítoris mientras sostenía aquel trozo en mi otra mano.
    
    No lo soporté y me abalancé para comérmelo. Metí cuanto pude de esa verga en mi boca. Comencé a succionarlo de manera violenta. Pronto sentí como la sangre comenzaba a llenar el cuerpo muscular de su miembro. Lo masturbaba con mi mano mientras succionaba el glande con fuerza. No tardó más de 1 minuto y aquel pene de grandes dimensiones se había convertido en algo monumental.
    
    Aquel no era un hombre, era una bestia semental. Su ...
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