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El secreto de la enfermera Jazmín (candente)
Fecha: 20/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: Donni, Fuente: CuentoRelatos
... enormidad de aquel miembro me rompía por dentro. Pero lo estaba disfrutando como nunca. El glande hinchado de su verga había encontrado el orificio en mi cuello uterino y lo penetró. Sentí su glande literalmente entrar hasta mi útero y deslizarse entre las paredes de mi matriz. El dolor fue intenso, pero no voy a negar que el inmenso placer lo compensaba por completo. Un grito desgarrador escapó de mi garganta. Pero nada me importaba en ese momento. Estaba llena de lujuria, ebria de placer. Mis movimientos eran casi involuntarios. Continué moviendo mis caderas. Presionando sus testículos en mi culo. Sintiendo su verga hurgar en mi matriz. Atravesándome con ese descomunal miembro que jamás volvería a encontrar en la vida. Un espasmo intenso ensanchó su gran pene cuando un enorme chorro de líquido caliente brotó en el interior de mi sexo. Sentí ese líquido llenar mi útero con facilidad, hasta mis trompas de Falopio. El resto comenzó a desbordarse en mi vagina escurriendo por los bordes de mi vulva. La sensación era exquisita. Estaba en éxtasis. Mi vagina comenzó a contraerse, un cosquilleo recorrió mi sexo, recorrió mi culo, subió por mi espalda para esparcirse por todo mi cuerpo. Grité, gemí y me estremecí sin pudor. Mis tetas estaban inflamadas de excitación, mis pezones endurecidos goteaban de placer. Continué moviéndome disminuyendo la velocidad y la intensidad paulatinamente. Mi orgasmo duró casi 3 minutos. Pero sentí que eran interminables. Mi cuerpo débil ...
... y asustadizo temblaba sin control. El pene de aquel hombre permaneció endurecido durante 5 minutos más. Solo me recosté sobre su pecho mientras sentía como su pene se relajaba dentro de mí muy lentamente. Deslizándose naturalmente fuera de mí poco a poco. Aun estando en completa flacidez, la longitud y el grosor de aquel pene lo hacían permanecer dentro de mí. No quería que terminara. Aquel era un sueño. El bullicio fuera de la sala parecía menguar. Así que decidí terminar con mi fantasía. Deslicé lentamente aquella verga fuera de mí. Su semen escurría a borbollones fuera de mi concha. Estaba tan dilatada que tuve que esperar unos minutos para no chorrear la abundante cantidad de semen que aquel hombre había dejado dentro de mí. Quería sentirlo así por el resto de la noche. Caliente, viscoso y escurridizo por dentro. Terminé de enjuagar al señor Edgar. Le puse la ropa limpia, la más suave cómoda que encontré. Arreglé con esmero su camilla y lo acomodé cariñosamente. Hice todo aquello mientras continuábamos encerrados y yo completamente desnuda. Arreglé todo. Y me vestí para salir. Llevé al señor Edgar a su cama correspondiente y entre 3 chicas lo acomodamos. Desde ese día hice las asignaciones de pacientes al personal de enfermería. Me dejé los cuidados del señor Edgar sólo y exclusivamente a mí. Pongo todo mi esfuerzo en los cuidados del señor Edgar, sueño con su pronta recuperación para poder conocernos e invitarle a salir. Después de todo, soy suya aunque no lo ...