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Su fantasía, hacerlo por colectora
Fecha: 23/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
Abrí sus piernas, sobre mis hombros, se la dejé ir toda dentro, aunque dolorida por la intrusión expresa el goce de sentirla. —Eres mi putita? —Sí, soy tu putita, cógeme como a una puta, dame duro, tu puta quiere sentir esta verga divina. Nos conocimos por una causalidad, por el Face, nos contactábamos muy espaciadamente, de pronto por esas causalidades el contacto se hizo más seguido, más fluido y sin darnos cuenta comentando cuestiones reservadas, algunas bien intimistas. Nos presentamos vivimos en la misma ciudad y bastante próximos, presentamos formalmente, Luis, quien relata la historia, ella Daniela. Del Face pasamos al Gmail, en la ventana del Hangouts, del comentario intrascendente hasta cosas bien subidas de tono, por la forma de pensar y algún detalle más, dudaba que fuera una mujer de 50, entonces envió una foto en calzas, como seguía dudando, ella envió otras más sugestivas hasta convencerme. Realmente tenía un cuerpazo que no parecía tener la edad que decía, ella culpa a tantos años de gym, yo elogiaba su figura sin pudor alguno y sobre todo haciendo adulación sobe su cola magnífica. Agradeció los elogios a su trasero, pero todo se quedó ahí. Hasta ese momento solo sabíamos del otro el nombre que nos habíamos dado, pero el juego siguió escalando en erotismo y el tema sexual se reiteraba más de lo prudente, como sin querer “queriendo” conocerse fue la consecuencia lógica. Ella era una mujer madura, sin estridencias pero seductora, tenía ese no sé ...
... qué, que atrapa a los jóvenes. Quedé abstraído en su seducción a primera vista, todo cuanto hablaba era como en otra galaxia, había quedado prendado, enredado en la seducción que emana, sobre todo en esa cola, bien levantada y durita. Había entendido y comprendido el efecto causado, el rebote, produce en ella respuesta de empatía, allana el camino que simplifica todo. Comentó que ella sale a correr, yo eventualmente, obviamente gestamos un encuentro “casual”, saltamos del chat a la realidad, hablando de lo mismo pero vis a vis. Casada, con hijos ausentes y marido poco interesado en el sexo, se dejaba llevar en la fantasía de estar en un encuentro a solas con un joven, que puede ser su hijo, atrevido para ser parte de su fantasía más imprudente: ser infiel por primera vez. Conocernos y reconocernos, apretón de manos y beso en la mejilla, pude sentir el aroma de la mujer, potenciado por el dulzor de su perfume, despertó la ansiedad por tenerla en mis brazos. Aunque el tema del sexo siempre sobrevuela entre una mujer madura y un joven, no se había mencionado, las fotos solo fueron parte de un juego de inocente seducción. Casi todo estaba dicho, -Tengo mi auto estacionado a pocos metros, vamos? Es un hotel, no te sientas obligada a aceptar, solo para evitar que puedan verte conversando con tu mejor admirador... Confió y aceptó, sin preguntar, consentir sin cuestionar me hacía ilusionar con que se podía “un algo más”, la mujer sabía qué estaba pensando. El trato ...