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Su fantasía, hacerlo por colectora
Fecha: 23/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... respetuoso y cuidado establecía distancia irreal, ambos sabíamos que estábamos caminando al filo de la cornisa. En esos lugares la tv con películas porno suele estar encendida, también en esta ocasión, pedimos un par de tragos, los gemidos de la peli son la música de fondo. La penumbra dificulta encontrar el control remoto. — Qué buscas? —El control remoto para apagar la tv, está molestando… —No, para nada, ilustra en muchas cosas que ni conocía. Déjala. Descalzos, recostados contra la cabecera de la cama y el chin chin de las copas relaja, da la pausa exacta para pensar el siguiente paso. Me moría de ganas porque me insinuara algo, se demora, el trato demasiado respetuoso era una barrera difícil de cruzar. Sin pensarlo, calculando su indecisión, derribé la barrera del respeto y la besé, ella correspondía y se atrevía a jugar con su lengua, abriendo mis labios. En un instante saltamos de trato respetuoso a los besos más obscenos, la pasión encendió motores, el torbellino nos hizo girar en su remolino, atropellarnos por encontrar un instante de calma. Sabíamos que la intimidad del beso excede todos los límites, sentirse conectado en un beso tan pasional, habilita para todo y más. Sin dejar de besarnos, el abrazo contiene y recorre su anatomía, mis manos en su culo, apretando las nalgas, sin reparo ni objeciones. —Desde que te vi muero de ganas por tocarlo. —sonríe. Bajar el pantalón, observar la tanga, me calentó, seguí besándola mientras acaricio el culito. ...
... Se sentó para deshacerse del pantalón, mira lo abultado del mío. —Mira como me has puesto. Me frotaba por encima, me desnuda, acaricia y aprecia el grosor del miembro, no hizo falta pedirlo, ella se inclinó a probar el sabor de la verga. Mamaba con la torpeza de la inexperta. —Es mi primera vez, nunca me animé, ahora… ni sé cómo, esta “cosa” me atrae, no sé qué me está pasando. Interrumpí la mamada para comerle la boca sin dejarla respirar. —Quiero mamártela, comerla toda… Me pone loquito, jadea por la intensidad y el gusto. —Para, para! Aún no quiero venirme. La tumbé en la cama, metí mano en la vagina, caricias profundas la hacen atragantar los gemidos, caliente al extremo de pedir que se la meta, es tiempo de que experimente el sabor de lo prohibido. —La quieres? Entonces pídela con más ganas, pídela puta!! —Sí amor, dámela, méteme la verga, no aguanto más. —entre gemidos y súplicas. Los dedos hacen su tarea de masturbarla, se vino dos veces, los labios vaginales expresan la intensidad. Intensifiqué la masturbación, con energía. Cada vez que se queja de que le duele, voy más intenso con mis dedos dentro de la cueva. Abrí sus piernas, sobre mis hombros, se la dejé ir toda dentrooo, aunque dolorida por la intrusión expresa el goce de sentirla. —Eres mi putita? —Sí, soy tu putita, cógeme como a una puta, dame duro, tu puta quiere sentir esta verga divina. En un momento estaba enajenada, aturdida, no deja de vociferar y gritar, solo quiere sentirme dentro. ...