1. Momentos inolvidables (Cp. 24): Definitivamente ¡me voy! (1)


    Fecha: 29/04/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... te quiero.
    
    — Pero yo te amo, quiero ser tuyo, vamos abajo, quiero que me folles y me hagas tuyo.
    
    — ¿Sí?
    
    — Miguel, quiero que me folles tú antes de que nos enrollemos con otros. Quiero comenzar y acabar contigo nuestra diversión de esta noche.
    
    — Tu deseo lo hago voluntad mía.
    
    Bajamos las escaleras de caracol más rápido de lo habitual, ya estábamos empalmados con lo que nos habíamos dicho. La toalla estaba en nuestras manos, habíamos bajado desnudos, pero no tropezamos con nadie. Nos metimos en un cuarto oscuro de los pequeños y abracé a mi hermano. Nos besamos hasta cansarnos, pero como ambos estábamos empalmados no quisimos perder el tiempo con más mariconadas que dejamos para después. Lo empujé contra la pared, lo cargué cogiéndole de las nalgas y lo levanté pared arriba hasta mi cintura. Enrolló sus piernas por mis caderas con toda su fuerza y su culo quedó abierto para irlo bajando. Estaba amarrado a mi cuello y llenándome de besos. Hice presión contra la pared para soltar una mano y enderecé mi polla para que entrara al bajar Facundino su culo. Así fue. Una vez mi glande dentro suspiramos los dos, lo amarré de nuevo con ambas manos de sus caderas y lo fui empujando hacia abajo. Suspiraba Facundino, gemía, y lanzaba gritos de dolor y amor, porque acababa diciendo:
    
    — Más, Miguel, más, no pares, que llegue profundo, te amo, Miguel, te amo total.
    
    Lo iba besando y empujando y por fin gritamos los dos:
    
    — ¡¡Aaaaaagh, ya!!
    
    — ¡¡Awwwwwwgh, aw, aw, aw, ...
    ... bufffffrr…, —sonaba la garganta de Facundino.
    
    Esperamos un momento besándonos todo, labios, cara, nariz, lenguas, ojos. Por fin me habló normal:
    
    — Bombea, Miguel, ayúdame.
    
    Lo levantaba por las caderas y me mantenía firme, se dejaba caer. Me cansé y poco a poco me tumbé para que él tomara la iniciativa y así fue. Me folló el pene, me lo masturbó con su culo, me lo hizo trizas y mi pene soltó todo lo que mis huevos tenían reservado para Facundino. Al punto se corrió él también. Ninguno de los dos nos advertimos las corridas que venían, nos importaba una puta mierda. Necesitábamos follarnos para sentirnos a gusto como amigos, hermanos y amantes a la vez. Se tumbó sobre mí, hasta que mi polla se salió de su culo por nuestros movimientos y su culo dejó salir mi esperma sobre el suelo por encima de mi polla.
    
    Decidimos que era hora de ducharnos y meternos en la sauna de vapor para relajarnos. Nos metimos en medio de aquella bruma y nos sentamos juntos acariciándonos nuestros penes para darles las gracias por lo bien que se habían portado. Se reanimaron como respuesta de nuestras caricias.
    
    Sentí una mano sobre mi hombro que venía del escalón superior. Me volví, eran los dos tíos del vestuario. Solo dije:
    
    — Uno con cada uno y con condón.
    
    — Subid aquí.
    
    Lo hicimos y nos pusimos uno cada lado de ellos, con lo cual ya estábamos emparejados. El tío junto al que me senté me dijo que se llamaba Edgardo, yo a mi vez le dije que mi nombre es Miguel.
    
    — Puedo besarte?, ...
«12...456...9»