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Buscaba un sugar daddy y encontré mucho más
Fecha: 29/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: DAMECANDELA, Fuente: CuentoRelatos
... edad de mi padre. Cuanto más pensaba en tener un sugar, más me calentaba la idea. Me entusiasmaba. Quería hacerlo. Ya no sólo por lo material que podría recibir, sino por la experiencia de que un señor me deseara, me desnudara, me disfrutara. Ya quería hacer gozar a mi sugar todavía inexistente. Un día mi jefe en el estudio jurídico me dio unas carpetas que debía llevarle a primera hora del día siguiente al juez de una causa en la que trabajábamos. - Esto llévaselo al Juez Torres mañana antes de venir a la oficina. Es importantísimo que se lo des personalmente. ¿Sabés dónde queda el juzgado? - dijo mi jefe - Claro, he ido varias veces. No te preocupes. Hasta mañana. Me fui a mi casa con las carpetas, y me quedé pensando en el juez. Lo había visto alguna vez que había llevado papeleo a su oficina, aunque nunca había hablado con él directamente. Comencé a pensar que quizás podría ser mi tan ansiado sugar daddy. Era un hombre respetado, con muchos años de experiencia, con poder, y obviamente con mucho dinero. Tenía entre 55 y 60 años, era una persona que iba siempre muy prolija. Tenía una seriedad intimidante, pero cierto atractivo. Quizás era la importancia de su persona lo que lo hacía atractivo. A la mañana siguiente, me vestí como usualmente me visto para ir a la oficina, pero procuré estar especialmente provocativa. Me puse una falda tubo negra, hasta por encima de las rodillas, que marcaba muy bien mi culo y mis caderas. En la parte superior una camisa ...
... blanca, con el primer botón abierto, para que dejara ver sutilmente mi imponente escote, y unos zapatos altos. Por debajo de la ropa llevaba un conjunto de encaje rojo. No sabía si iba a tener la oportunidad de dejárselo ver, pero siempre había que ir preparada. Tomé un taxi y fui al juzgado. El taxista no paraba de mirar mis tetas por el espejo retrovisor, y yo me acomodaba para que las pudiera observar bien. Me gustaba imaginarme la erección dentro de su ropa. Me cobró al llegar y dijo: - Son 157 pesos. Para vos son 150. Le pagué y me bajé mientras pensaba que mi vida era una constante cadena de sugar daddys dándome beneficios por haberlos dejado contemplarme. Qué vidas tristes tendrían en la intimidad. Entré al juzgado, mostré mi identificación y esperé a que me hicieran pasar. - Vengo a entregar unos papeles al Juez Torres - anuncié - Está ocupado. Podés dejárselos a su secretaria - Lo espero. Prefiero entregárselos en persona. - Bueno, te llamamos cuando esté libre. Me senté en un sillón y esperé allí, intercambiando miradas con cada persona que pasaba por delante. Ese era mi entretenimiento mientras esperaba. Un rato más tarde, una mujer muy amable me hizo pasar al despacho. - Buenos días, Sr. Juez. Mi nombre es Eva y trabajo en el estudio jurídico Peretti. Vengo a traerle unas carpetas del caso Polok. Disculpe que lo moleste pero me pidieron expresamente que se las entregara en mano. El hombre no se levantó del asiento y me miró de arriba ...