1. Buscaba un sugar daddy y encontré mucho más


    Fecha: 29/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: DAMECANDELA, Fuente: CuentoRelatos

    ... y la recepcionista me preguntó por mi reservación. Me quedé muda un segundo, pero por suerte Torres levantó su mano desde una mesa y le hizo un gesto a la mujer, indicándole que estaba con él.
    
    El juez se paró para saludarme, y me ayudó a quitarme el abrigo. Era un señor muy tradicional, formal, de otra época.
    
    - Iba a pedir un trago. ¿Vos qué quisieras tomar?
    
    - Un gin tonic para mí - dije
    
    Cuando vino la camarera, le ordenó mi trago y un whisky para él. Antes de que pudiéramos empezar a hablar, ya nos había traído nuestro pedido.
    
    - Me alegra que hayas venido. Quería hablar con vos porque me interesaría conseguirte un puesto en el juzgado.
    
    Yo me quedé helada y ninguna palabra salió de mi boca. Unos segundos después pude recién responder.
    
    - Ehhh, no sé qué decir. Me halaga muchísimo la propuesta.
    
    - Aceptala entonces. Sé reconocer a alguien profesional cuando lo veo, llevo muchos años en esto. Y quisiera que trabajaras para el juzgado. Sería muy útil tenerte trabajando para nosotros.
    
    - La verdad es que sería un placer, es un gran avance profesional para mí.
    
    - Tenemos un trato entonces. Ahora contame de vos.
    
    - Tengo 22 años, mi familia vive en otra ciudad, estudio abogacía desde que dejé el secundario y me apasiona. Me encantaría dedicarme al derecho penal en el futuro. Trabajo como sabe en el estudio jurídico, y con ese dinero pago cursos para continuar formándome y estar a la altura de lo que se me pida.
    
    - Me encanta tu dedicación.
    
    Hablamos ...
    ... durante un largo rato, tomamos unos cuantos tragos más. Me contó un poco sobre su vida, sobre sus hijos. Mencionó estar divorciado hace algunos años, ya que su trabajo no le permitía dedicarse a la familia como le hubiera gustado. En fin, compartimos un poco de nuestras vidas, y unas horas después comenzamos a despedirnos. Torres pagó la cuenta y me dijo:
    
    - ¿Cómo viniste hasta acá?
    
    - En taxi.
    
    - Vamos que te llevo
    
    Cuando le trajeron su auto, vi que el muchacho que lo alcanzó nos miró, seguramente pensando el bombón que se estaba comiendo el señor. Pero no… no todavía.
    
    Me subí a su auto, era un BMW negro, polarizado, brillante y lustroso. Le dije mi dirección y continuamos hablando en el trayecto. Yo me sentía un poco borracha, ya que hacía mucho que no tomaba alcohol, y me había tomado tres gintonics sentada en aquel bar.
    
    - Aquí estamos. Gracias por la compañía - dijo cordialmente
    
    - Muchas gracias por los tragos y por la oferta. Mañana mismo renunciaré al estudio.
    
    - Tomate el tiempo que necesites. Te van a llamar del juzgado para arreglar todo.
    
    - Gracias.
    
    Me acerqué a saludarlo con un beso en la mejilla (aunque no sabía si era correcto), y cuando estuve cerca suyo, me paralicé por un momento y lo besé en los labios.
    
    Él no me quitó, pero tampoco reaccionó. Luego de unos segundos me alejó amablemente con su mano.
    
    - Esperá. ¿Qué hacés? No pienses que te ofrecí el trabajo para esto.
    
    - No, disculpe. No quise incomodarlo. No tenía nada que ver ...
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