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Buscaba un sugar daddy y encontré mucho más
Fecha: 29/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: DAMECANDELA, Fuente: CuentoRelatos
... a abajo cuando crucé la puerta. - Pasá, adelante. Y cerrá la puerta. - su voz detonaba seriedad y estrés. Me acerqué y le alcancé los papeles. Me quedé parada esperando mientras los hojeaba. - Falta un anexo de las pruebas acá. - dijo - No señor, está todo. Permiso… - dije y me acerqué a su mesa Me agaché levemente sobre el escritorio y comencé a buscar las hojas perdidas. Lo hice tomándome demasiado tiempo, ya que mis tetas habían quedado frente a él, asomándose por mi escote, y de reojo veía cómo las observaba. Se veía además el costado de mi ropa de encaje roja, y sabía que cuando me fuera se quedaría pensando en eso. Quizás hasta se masturbaría en su despacho. Eso me excitó. - Aquí están. Las miró y al ver que estaba todo bien, me dijo: - Todo perfecto, Eva. Muchas gracias por entregármelas en persona. - dijo y por primera vez, dejó ver una leve sonrisa. - No hay problema, buen día. - dije sonriendo seductora. Me dirigí lentamente a la puerta meneando mi culo frente a su cara. Sabía que me estaría mirando. Antes de que pudiera terminar de salir, me volvió a llamar, y yo sonreí por dentro. - Eva. - Sí, señor. - dije ingresando nuevamente al despacho - ¿Cuál es tu apellido? Veo que sos muy eficiente y no abundan los asistentes así en los estudios jurídicos. - Mi nombre es Eva Suarez. Y muchas gracias. Pensé por un segundo que debía aprovechar esa situación sin parecer desubicada. Me acerqué nuevamente a su escritorio y le ...
... pregunté: - ¿Tiene un papel donde pueda escribir? Me alcanzó un papel y una lapicera. Escribí mi número de teléfono, con mi nombre debajo. - Le dejo mi número personal por si alguna vez necesita resolver algo con urgencia. A veces los tiempos del estudio pueden extenderse. Prometo tratar de agilizar el trabajo. - Muchas gracias. Buen día. - dijo Yo me alejé y salí de la oficina. Me fui sintiéndome victoriosa. Ahora sólo quedaba esperar un mensaje suyo. Pasaron varios días y yo ya había dejado de tener presente al juez, había pasado a un segundo plano en mis pensamientos, ya que me encontraba estudiando y trabajando mucho. A la semana siguiente a nuestro encuentro, recibí una llamada al llegar a mi casa. Era un número desconocido, y en ningún momento se me cruzó la idea de que podría llegar a ser Torres. - ¿Hola? - dije - Hola, Eva. Soy el juez Torres, espero no estar molestando. - Ah, hola, señor. No me molesta, acabo de llegar a mi casa. Dígame en qué puedo serle de ayuda. - No necesito nada del estudio esta vez, pero me gustaría reunirme con vos para hacerte una propuesta. - Dígame día y horario y ahí estaré. - ¿Te parece esta noche en el bar del Hilton? ¿A las 8 de la noche? - Claro, nos veremos ahí. Eran las 6 de la tarde. Me entré a bañar, preparé mi pelo, me maquillé sutil pero linda, y elegí un vestido ajustado rojo muy sensual. El Hilton era bastante lujoso y era mi excusa para ir vestida de esa forma. A las 8 en punto ingresé ...