1. Autobiografía sexual (Parte 10): La más puta de las carreras


    Fecha: 30/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos

    ... mano derecha alzaba mi falda para tocar mis glúteos. De repente, sentí su miembro erecto bajo su pantalón y comencé a moverme para prenderlo más, él bajó a mi cuello para besarlo y morderlo, dejándome chupetones que me tenían el pendiente para volver a casa al día siguiente.
    
    Me sostuve de su cuello para que me despojara de mi blusa y mi brasier y así empezó a devorarse muy rico mis senos.
    
    Pasé un rato delicioso con mis tetas siendo estimuladas hasta que me paré con el fin de quitarle bien su pantalón y bóxer e hincarme para mamarle la verga, que no era muy gruesa pero sí larga, más del promedio.
    
    —¡Ah! Me gusta que chupas la cabecita y jalas el resto al mismo tiempo —dijo entre gemidos.
    
    —¿Nunca se lo habían hecho?
    
    —No, nunca.
    
    Le guiñé el ojo con una sonrisa y continué complaciéndolo hasta que me pidió que me sentara en sus piernas. De esa forma, me quité la falda y solo me dejé la tanguita para sentarme en sus piernas y ensartarme su polla.
    
    —¡Mmmm! ¡Qué dura la tiene, su señoría!
    
    Mientras le brincaba, el juez me tomó ambos brazos por detrás de mi espalda y se dedicó a mamar mis pechos. La combinación de la penetración y esa estimulación de mis tetas me llevaron a un orgasmo pronto.
    
    —¡Ahhhh! ¡Me estoy corriendo! ¡Mmmm! ¡No pare!
    
    Instantes después, el juez solo me contempló dándole sentones y procedí a darme la vuelta para continuar, ahora dándole la espalda, pero vi de frente al jefe filmando otra vez y me apené.
    
    —Tranquila, preciosa —me dijo ...
    ... el juez—. El video es para mí, no se lo enviaré a nadie.
    
    Con algo de nervios aún, seguí cogiéndome al juez con sentones dándole la espalda e impulsándome con mis pies apoyados en tierra.
    
    Pasado un rato en esa posición, el juez me agarró de los pechos y tomó fuerza para acostarse y llevarme consigo, terminando yo acostada sobre él, ambos boca arriba y comenzó a moverse de forma que su verga me entraba y salía rápido y duro.
    
    —¡Uy, qué rico! ¡Qué habilidad tienes, papi!
    
    —¿Te gusta, mami?
    
    —¡Ay, sí! ¡Me encanta! ¡Mmmm, dame más, más, más! ¡Así, duro!
    
    Posteriormente a esa posición, giro conmigo y terminé boca abajo en la cama y él sobre mí, a lo que se puso en cuclillas y continuó follándome duro y sabroso.
    
    —¡Papi, me estoy corriendo otra vez! ¡Mmmm, sigue, sigue! ¡Ahhh!
    
    «Qué raro tener tantos orgasmos últimamente» pensaba dentro de mí y sintiéndome cansada, pero para fortuna mía, el juez anunció que se venía, por lo que tuvo pronto a su disposición mi boca y echó toda su leche en ella, tragándomela completita.
    
    —¡Uh! ¡La mejor cogida de mi vida! —Expresó el juez dirigiéndose a mi jefe—. Esta chica estuvo mucho mejor que Verónica.
    
    Ese pensamiento de caballerosidad que tenía acerca de él desapareció con ese comentario. El jefe se despidió de nosotros y se fue. No sabía que el juez se quedaría a dormir conmigo y eso sería parte del trato.
    
    Al amanecer, el juez me despertó con fragilidad y me pidió un mañanero. Se lo concedí, ya que me dijo que sería algo ...