1. ¿Con Melón o con Sandía?


    Fecha: 06/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... movilidad al fin. “¡Mi amor!, ¿dónde te habías metido?, ¡no tienes idea de cuánto te he extrañado!”, leía yo en sus tentadores labios, porque extrañamente, no podía escucharla. Estaba concentrado en el glorioso bamboleo de sus espléndidos pechos, sueltos, bajo la ceñida blusa, cuando sentí el agudo golpe en el huesito chillón de la rodilla.
    
    —¡Perdón! —Se disculpó muy educadamente la niña que de improviso había echado su silla para atrás, interfiriendo en mi camino.
    
    —¿Está bien, señor? —Me cuestionaba el joven que atendía el lugar, al verme inmerso en intentar calmar la dolencia en mi articulación.
    
    —Creí que ya no trabajabas aquí... —Le dije al muchacho, unos instantes después, cuando al fin logré articular palabra.
    
    —Pues ya me había ido a trabajar a otro lado, pero la dueña me mandó llamar porque se quedó sin nadie que atendiera el lugar. Y me convino, porque hasta me mejoró el sueldo.
    
    —La última vez que vine había una muchacha... —Le comenté, tratando de restarle importancia al asunto.
    
    —¡Ah, sí!... Adelina... Estaba re-buena, ¿verdad?... Sí, muchos venían nada más para verla. Y más de uno andaba “haciendo su luchita” para ver qué pescaba. Pero, pues esa chava no es de las que sueltan... Además, como es casada y a su esposo le llegaron algunos chismes de que los zopilotes andaban revoloteando sobre sus carnes... pues se le subieron los celos y mandó por ella. Ya casi se va a cumplir un mes de que se fue.
    
    Yo me negaba a creer lo que escuchaba, y mientras ...
    ... seguía escuchando detalles sobre la partida de Adelina, seguía recorriendo con la mirada todo el lugar, creyendo reconocerla en cada rostro presente, para después desengañarme.
    
    Inventé que necesitaba investigar un poco porque andaba buscando empleo y me habían dicho algo sobre una bolsa de trabajo en internet. Al final, no resultó tan improductiva mi incursión y acabé llevándome un par de hojas impresas con algunas ofertas interesantes.
    
    Antes de marcharme, di un último vistazo al lugar, como para cerciorarme de que Adelina realmente ya no estaba ahí. Todavía estaba en el lugar la chica con la que la había confundido en primera instancia, ni siquiera se parecía. Aquel breve ensueño había sido fruto de mi imaginación. Algo decepcionado... ¿Para qué voy a mentir? “Bastante decepcionado”, emprendí mi camino de regreso.
    
    Había estado sumergido en mi amasiato con Dora por cerca de dos meses. Tiempo suficiente para que se enfriaran las cosas y el destino pusiera en juego sus piezas. Igual y si no se hubiera ido, alguien más podría haberme comido el mandado. Era una pena que una mujer tan espectacular se me hubiera ido viva. En los últimos tiempos se me habían presentado oportunidades que no había tenido en toda mi vida, pero así como habían llegado, se habían marchado. Todo el camino de regreso, lo hice en automático, como si dejara mi mente en blanco. Un extraño escalofrío invadía mis huesos, sentía ganas de llorar, pero mis ojos se negaban a atender a mis deseos.
    
    Como si ...
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