1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (14)


    Fecha: 07/05/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... oportuna coleta que el joven no sabía cuándo se puso, había evitado mancharse el pelo. Pero ahora, en sus carnosos labios, se pasaba la lengua en un movimiento erótico sorbiendo unas cuantas gotas que habían llegado hasta aquel preciso lugar.
    
    De pronto algo le sacó de allí. La proyección del joven que pululaba por diferentes algunos de visión, dejó de poder contemplar la mejor imagen de su vida, todo comenzó a volverse oscuro y una fuerza tiraba de él hacia atrás. Empezó a caer por un infinito de oscuridad que dio su tope cuando uno de sus pies se movió tratando de buscar apoyo, pero no lo había. Entonces… despertó.
    
    Estaba sobresaltado y descolocado, tanto como al darse cuenta de que su calzoncillo se había mojado… y su pantalón… ¡Las sabanas!, “¡Qué locura es esta!” acabó por pensar.
    
    El sueño lo tenía muy vivido, tanto que dudó por un momento si aquello había sucedido en la realidad. No era como la película que se había ideado en la ducha, allí simplemente aprovechando que su madre estaba de rodillas en el suelo, le hacía el amor en esa posición. Sin embargo, su sueño había sido infinitamente mejor.
    
    Un ruido le sobresaltó haciendo que brincara de la cama con un gracioso charco en el pijama que se le notaba a la legua. El sonido de la alarma le anunciaba que era hora de ir al examen, “al menos he dormido de fábula”.
    
    Se preparó con rapidez y sintió que la pesadez del día anterior se había esfumado, quizá lo que le pesara también tenía algo que ver con sus ...
    ... genitales. Por fin en su cabeza ya no se posicionaba en único lugar Mari. Había pasado a un segundo plano y todo lo que había estudiado para este examen comenzaba a ocupar su debido lugar.
    
    En la cocina visualizó a su madre, tomando un café que esta vez no se le había caído. Cogió un bollo para marchar con rapidez y sin dar tiempo a pensar en ninguna otra cosa que no fuera su examen.
    
    —Cariño, ¿vas al examen? —no le sorprendió que Mari hablase desayunando, cada vez lo hacía con más frecuencia.
    
    —Sí. Marcho que tengo prisa.
    
    —Mucha suerte, aunque no la necesitas sé que has estudiado mucho. Además se te ve con energías.
    
    Miró a su madre recordando las imágenes que por la noche le habían llevado a un clímax que todavía perduraba en su cuerpo. No tenía el kimono, era la misma bata de la noche anterior con la camiseta blanca… incluso tenía unas pequeñas manchas marrones, pero… qué preciosa era.
    
    —He dormido de maravilla, he tenido un sueño maravilloso.
    
    —Pues me alegro, cielo, me alegro. —dio un sorbo a su café y añadió— Yo creo que también, pero no lo recuerdo. Aunque no sé, me he levantado como más feliz, bueno, ni idea… ¡Corre, que te entretengo!
    
    —¿Quién sabe, mamá? Igual hemos soñado lo mismo.
    
    Con una sonrisa de lo más pícara abandonó la cocina, mientras su madre debatía si era posible soñar lo mismo que otra persona. Preguntas intrascendentes que no llevan a nada. Aunque la cuestión que se planteó Sergio el día anterior en la ducha, ahora la podía contestar sin ...
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