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Autobiografía sexual (Parte 11): Especialista en precocidad
Fecha: 27/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos
... y alcancé un orgasmo muy pronto, pero eso no fue todo, sino que vinieron varios orgasmos en cadena. —¡Ay! ¡Mmmm! ¡Ahí viene otra...! ¡Ah! ¡Ahhhh! De nuevo mostré un comportamiento multiorgásmico, cosa que parecía ya ser normal en mí. Jadeaba de lo muy encendida que estaba hasta que él se quitó y me dejó respirar un poco. Después, me puse en cuatro y lo llamé de vuelta a cogerme y se dio prisa en penetrarme y comenzar a darme duro, con nalgadas intensas y tirones de cabello ricos. —¡Qué sabroso me coges, papi! ¡Pégame más! Instantes después, avisó que iba a venirse y me quité para mamarle el pito hasta provocar que se corriera completamente en mi boca. No dejé ni un rastro de su leche en su pene. No pude evitar felicitarlo por su desempeño, pues había progresado y parecía que su miembro había aumentado algunos centímetros, por lo que no oculté mi curiosidad y le pregunté si hizo algo al respecto. —Solo modifiqué mi dieta a una alta en proteínas. —¡Wow! Tengo una duda. En caso de eyaculación precoz, ¿qué recomendaría? —Algo más balanceado en cuanto a carnes y vegetales, nada de frutos secos, cero alcohol, cero tabaco y ejercicio. Sus palabras significaron una tarea para mí: averiguar si eso funciona y tenía a mi conejillo de indias: mi jefe. Iniciando la siguiente semana, no le apliqué ningún tipo de seducción a mi jefe, pero le llevé ensaladas y comidas saludables preparadas por mí para que las consumiera en las horas de comida y le aconsejé que ...
... en casa no comiera mucha grasa, ni fumara, ni bebiera alcohol y que hiciera ejercicio. Además, descargué música relajante en mi celular y se la pasé al suyo para que la escuchara cuando se sintiera estresado. Me sentí como una médico dándole su tratamiento a mi paciente para su enfermedad, pero llegó la siguiente semana y había que comprobar si había una mejoría o no. Llegué al trabajo vistiendo pantalón a diferencia de todos los días que vestía falda, pero fue con la intención de llevar debajo un sexy liguero rojo. Cuando mi jefe estuvo libre en su oficina, entré, cerré la puerta y comencé a seducirlo paso a paso. Llegando al punto en que me senté en sus piernas frente a él, aún no se sentía húmedo su pantalón, así que tomé sus manos y las llevé a mis nalgas, comencé a arrimarme a su entrepierna y le besé el cuello por escasos tres minutos más o menos, sin que se corriera todavía. Proseguí hincándome para desabrochar su cinturón, bajar su pantalón y sus calzoncillos para jugar con su güera y grandecita verga, la masturbé, la lamí y la mamé durante escasos minutos y aún no presentaba eyaculación. Se acercaba la parte importante. Me levanté, me coloqué para sentarme en sus piernas de frente a él e hice a un ladito mi tanga para introducirme su rica pija. Comencé a moverme despacio, sin prisas y emitía gemidos suaves, pero conforme me empecé a sentir más caliente le di sentones duros, aunque no rápidos. —Mmmm, lo estás logrando, papi. —Me estoy aguantando, ...