-
El sobrino de mi esposo (Parte 2)
Fecha: 27/05/2022, Categorías: Incesto Autor: Sophia, Fuente: CuentoRelatos
Pasaron casi dos años, y quedé embarazada, algo que veníamos intentando hasta que se hizo realidad, mi esposo me propuso ir nuevamente a su pueblo natal, aprovechando que aún estaba en los seis meses de embarazo y podía efectuar un viaje en avión. Me dice además: “Sé que te aburres un poco en ese pueblo, pero no sé, cuando regresare, una vez que nos vayamos de ahí, dime que parte de Europa quieres visitar, y te llevare” La propuesta era apetecible, así que acepte, sin reproches, trataría de pasarla lo mejor posible, vino a mi mente Gino, no me arrepiento de no haber pasado algo más con él, pero de vez en cuando ciertas fantasías poblaban mi mente. El día que llegamos al pueblo, fue igual o superior a la primera vez, pero al verme embarazada los agasajos se incrementaron, de almorzar a una casa a cenar a otra, por supuesto que mi esposo repetía lo de la vez anterior salir a la noche con sus amigos, quedaba sola, por suerte al tercer día apareció Gino, que había estado en Roma, había crecido, alto y hermoso porte y no con esa cara de adolescente parecía mayor de la edad que tenía. Al verme se alegró, pero me dio la impresión que mi embarazo no le hacía demasiado feliz, posiblemente algo celoso, no sé, ya no lo notaba tan apegado como hacía 2 años atrás, el hecho, que por la noche tampoco estaba. Mis cortos paseos por el pueblo se fueron haciendo bastante tediosos, pero mis esperanzas estaban en recorrer algunas ciudades importantes de Europa. Traté de ...
... cautivar a Gino, no con una finalidad sexual, sino intentar retomar esa amistad que habías tenido, por supuesto no lo que habíamos hecho, que si bien lo conservaba como un hermoso momento, no quería volver a repetirlo. Como resultado logré que hiciésemos una excursión a las famosas grutas, no había traído ropa de baño, así que me fui al pueblo a comprar una, que fue algo dificultoso, teniendo que utilizar la que había llevado. Me puse mi bikini, que me quedaba bastante chica, tanto el sostén como la tanga, pero era lo único que contaba, así que opté por dejármela, no quería bañarme desnuda en esas aguas, delante de Gino, sumado a mi cuerpo algo alterado por mi estado. y además quería evitar de provocarlo. Ante mi sorpresa me vino a buscar en un pequeño auto de fabricación Italiana, cargamos todo y nos dirigimos hasta las termas. Que según me contó Gino, pretendieron explotar ese lugar pero no tuvieron demasiado éxito. Llegamos la gruta, que no había cambiado demasiado, salvo unos tinglados de madera, que se notaban deteriorados por el abandono, a lo que me alegre que mantuviese la imagen que conocí. Cuando me quité el vestido, me sentí algo ridícula con esa malla acotada, a lo que Gino comenta: “Realmente estas hermosa con esa pancita, pero verte desnuda debe ser algo mucho más seductor, Bella!!!” Si bien me encanto ese alago, solo le sonreí, diciéndole: “Ya me has visto desnuda, mucho más delgada, así que guarda ese recuerdo” Lo tome de la mano, y nos ...