1. El sobrino de mi esposo (Parte 2)


    Fecha: 27/05/2022, Categorías: Incesto Autor: Sophia, Fuente: CuentoRelatos

    ... en la cabeza, no vamos a coger, está claro, pero no quiero dejarte así?’
    
    “Que deseas, te gustaría ponerlas entre mis tetas y acabar entre ellas?
    
    Me miró con una sonrisa, como cuando a un niño, le obsequias una bolsa de dulces. Cuando me dice:
    
    “Puedes quitarte la tanga?”
    
    “No crees que estas pidiendo demasiado?”
    
    Lo miré, y si bien me contenía de tener relaciones, me la quité, que inmediatamente comenzó a besarme, tocar mi sexo, deteniéndolo de inmediato, aclarándole:
    
    “Gino, por última vez, o hacemos lo que te dije o me levanto y me regreso”
    
    Si bien regresar dependía de él, se montó pegado a mis tetas depositando su miembro entre ellas, me miró sonriente, oprimí mis pechos cobijando su verga, hasta que suavemente empezó a moverse, una y otra vez, sin quitarle sus ojos de los míos, que después de un buen rato, finalizo eyaculando entre ellas, algo que nunca lo había permitido, pero este pendejo, terminaba haciendo su “capricho”, admito que es difícil negarse a un jovencito.
    
    No me quite su semen, solo lo abrace y nos quedamos un rato así, cuando nos levantamos, limpie su flujo con mi boca, notándolo más sosegado.
    
    Unas gotas comenzaron a caer, por suerte o no, no sé, hasta que se largó a llover, Gino pretendió ir a la gruta, pero insistí en que era preferible regresar a casa.
    
    Esa noche mi esposo me dijo que nos íbamos a Paris, realmente me puso contenta, me había mantenido sin llegar a copular con Gino, no sé si arrepentida o no, pero creo que fue la ...
    ... mejor decisión.
    
    Recorrimos en esos quince días, casi seis o siete ciudades importantes, cuando me comenta que regresaríamos unos días al pueblo, algo que no sé si me alegró o no, pero en mi interior creo que lo deseaba.
    
    Antes de ese regreso imprevisto, decidí comprarme una malla, acorde con mi estado, divisando en esa tienda, una bata blanca de baño, no sé pero me atrajo, hasta inconscientemente me hice una leve fantasía, así que sin pensarlo demasiado, también la adquirí.
    
    Apenas llegamos al pueblo el recibimiento fue similar a los anteriores, con cierta sonrisa forzada, saludaba a esa gente, entre ellos vi a Gino, que me observaba más que contento. Le había traído un obsequio, al igual que a la tía, que lo aceptaron más que gustosos.
    
    Nos quedaríamos unos días, para regresar luego a nuestro hogar, sabía que me esperaba en ese pueblo, o aburrirme totalmente, tratar de evitar a Gino, Oh!!! Ya se imaginan.
    
    Se me ocurrió decirle a mi esposo, que alquilase un auto recorrer la región, ir a que viese la Gruta, traté de disuadirlo de que no se reuniese tanto con sus amigos y aprovechar de conocer algo más.
    
    “Amor, ya paseamos bastante, conozco muy bien esta región desde que era chico, no lo tomes a mal, pero no sé cuándo los volveré a ver a mis primo y amigos, Ve con Gino se llevan bien”
    
    Eso fue como entregarme al lobo, no sé si me agrado, pero traté de evitar a este joven, que por supuesto continuaba con sus indirectas, sabía que deseaba, lo pensé bastante, en ...