1. Mi primera cita con Carmen


    Fecha: 07/06/2022, Categorías: Confesiones Autor: D. Alexander, Fuente: CuentoRelatos

    ... manos en la cintura, la mire fijo a los ojos, le dije ¡Por fin estamos solos! Después de tanto tiempo anhelando este momento, aquí nadie nos puede ver, solo estamos tu y yo.
    
    Ella dejó descansar los brazos en mis hombros, las sandalias al ser bien altas llegaba justo a mi tamaño, con las manos la atraje hacía mí pegando los cuerpos, ya mis manos estaban en la espalda y nos comenzamos a besar, esta vez con más deseo, con más entrega y con un toque de lujuria y morbo.
    
    Nos separamos, la tomé de la mano, caminamos hasta la escalera, deje que ella subiera primero, yo me quedé parado en el primer escalón para deleitarme viéndola por detrás ¡Dios mío! Exclame para mis adentros, lo que veía me gustaba demasiado, lógicamente el vestido se subió un poco, más el ángulo que tenía yo desde abajo, pude ver donde se unen los muslos con las nalgas, y evidentemente parte de la ropa íntima que se perdía entre sus nalgas.
    
    Carmen al llegar a la puerta de la habitación, volteo y me hizo una pregunta.
    
    -¿No piensas subir y traer la llave para poder entrar?
    
    Reaccioné y respondí
    
    -¡Claro hermosa! Por supuesto, ya subo, estaba viendo tu sensual caminar -ella sonrió y yo subí.
    
    Ya estando en la habitación, observamos todo, cada detalle, cada cosa que adornaba ese cuarto de hotel, la tome por detrás, apoye la quijada en su hombro, puse las manos en el vientre, le dije al oído ¿Te gusta? Asintió con la cabeza con un sí; pegó la espalda de mi pecho, la parte baja quedó pegada a la ...
    ... bragueta del pantalón, comencé a besar el cuello y a decirle en la oreja el deseo y las ganas que sentía de hacer el amor, le decía lo hermosa que se ve en ese vestido corto, y lo bien que luce en sandalias altas. yo hablaba y besaba, al mismo tiempo mis manos se paseaban adelante entre su vientre y un poco más abajo jugando con el ombligo, luego fui subiendo hasta que ambas manos se posaron en los senos por encima del vestido, apretaba suave y acariciaba, sentí como poco a poco se endurecen los pezones, con los dedos pulgares e índice acariciaba y daba apretones sutiles, ella respiraba fuerte y profundo, así como jadeos, yo aún no quería quitar en vestido, esa prenda formaba parte de nuestro preámbulo, de su ritual para seducirme, yo seguía acariciando y besando, su piel se erizaba, yo sentía sus senos en mis manos erguidos, tibios y excitados. También sentía como ella se movía en la bragueta de mi pantalón, para así sentir la erección que me estaba provocando.
    
    Pasado un rato, la volteó hacía mi, y quedamos de frente, nos besábamos, mis manos fueron a explorar debajo del vestido, acariciaba los glúteos y apretaba, los dedos tantearon para descubrir qué prenda íntima estaba adornando el cuerpo de mi amada Carmen, la señal que me daba el tacto era una prenda de finos encajes.
    
    Bajé el vestido en la parte de adelante hasta el vientre, dejando al desnudo ese par de bellos pechos de gran tamaño, alargados como un par de papayas colgando de la mata, con esa caída natural que la ley ...
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