1. Esther y su padre, un incesto inevitable


    Fecha: 09/06/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... amor mío.
    
    -Y yo a ti hija, pero por lo que acabamos de hacer moriremos en pecado.
    
    -Donde hay amor no hay pecado, padre.
    
    Lo cogió de la mano.
    
    -¿A dónde quieres ir?
    
    -A mi habitación.
    
    -¿Para qué?
    
    -Para que me enseñes a correrme tocándome -lo besó sin lengua-. Oí decir...
    
    Imaginó lo que oyera decir.
    
    -¿Quieres que te aprenda a masturbarte?
    
    -¿Eso es lo que llaman hacer la pera?
    
    -Te enseño a tocarte y se acabó. Mañana no volveremos a hablar de esto.
    
    Esther, puso morritos.
    
    Lo volvió a besar, esta vez con lengua.
    
    -Pero es que yo te amo, papá.
    
    -Lo tomas o lo dejas.
    
    -Lo tomo, amor mío, lo tomo.
    
    Ya en la habitación, le dijo Esther a su padre:
    
    -Desnúdate, papá. Quiero ver a un hombre desnudo.
    
    Edelmiro, se desnudó, se echó al lado de su hija, que estaba boca arriba sobre la cama, y le dijo.
    
    -Cierra los ojos y piensa en un chico que te guste.
    
    -Ya.
    
    Le cogió la mano, le apartó dos dedos y se los metió en la boca, los sacó y se los puso encima del capuchón del clítoris.
    
    -Acaricia el clítoris de abajo a arriba, hacia los lados y alrededor e imagina que ese chico te está besando.
    
    -Bésame, papá.
    
    Edelmiro besó a su hija con lengua unos minutos.
    
    -Ahora imagina que te está magreando y ...
    ... comiendo las tetas.
    
    -Cómeme las tetas y magrealas, papá.
    
    Edelmiro disfrutó de las maravillosas tetas de su hija, el doble de tiempo del que disfrutó de su boca.
    
    -Ahora mete los dedos dentro de tu coñito, y fóllalo.
    
    Metió los dedos y se folló el coño mientras su padre la besaba, y le comía las tetas. Pasado un tiempo le dijo:
    
    -Creo que me voy a correr, papá.
    
    Imagina que ese chico te mete la polla en el coño.
    
    -Métemela, papá.
    
    -Es el chico el que te la tiene que meter...
    
    -Tú eres en quien estoy pensando.
    
    Edelmiro, que tenía un empalme brutal, se echó encima de su hija y se la metió. Entró muy, muy apretada, pero Esther estaba tan cachonda y tan mojada, que no sintió dolor. Disfrutó de cada centímetro de polla que entró en su coño.
    
    Ni cinco minutos tardó en correrse.
    
    -¡¡¡Me corro, papa!!!
    
    Edelmiro, sintiendo como su hija temblaba debajo de él... Sintiendo cómo el estrecho coño apretaba su polla y la bañaba de jugos y cómo gemía de placer, no pudo evitar comenzar a correrse. Quiso quitar la polla, pero Esther apretó las nalgas de su padre contra ella... Con la polla enterrada hasta el fondo, Edelmiro, comiéndola a besos, llenó de leche el coño de su hija.
    
    Esa noche, no quedó preñada, esa noche.
    
    Quique. 
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