1. Horacio, el mejor amigo de papá


    Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: zumurrud, Fuente: CuentoRelatos

    ... de verga que lucía Horacio por debajo de su bóxer, y tener en mis manos el falo duro del amigo de papá.
    
    Una vez que logré con algo de esfuerzo bajar su ropa interior, pude ver a media luz su poronga firme como un hierro, erecta, orgullosa de su potencia y esplendor.
    
    Debo reconocer que desde mis 17 años a esos jóvenes 22 que tenía cuando tuve ese encuentro con Horacio, había visto pijas de todo tipo, tamaño, color, forma, y quizás ya a esa altura si bien tenía preferencias por unas u otras, la realidad es que no me sorprendían, sólo las disfrutaba.
    
    Y digo esto porque no siempre he tenido la suerte de estar con machos de super vergas. He tenido de tamaños más bien humildes, pero que logré disfrutarlas también.
    
    Dicho esto, debo confesar que la pija de Horacio llamó mi atención. Me generó ganas de verla, observarla, inspeccionarla. Y esto debido a una particularidad, su cabeza.
    
    Como tamaño era algo normal en cuanto a su largo, no distaba de lo que podemos llamar algo general promedio, pero párrafo aparte merece la cabeza de su chota, la que era acompañado por el tamaño del tronco de la verga.
    
    No aguanté más y prendí la luz de cortesía de la camioneta que tiene en la parte trasera, quería ver bien si era tal cual lo estaba palpando y viendo a pesar de la oscuridad que reinaba esa noche.
    
    Esa pequeña luz de la camioneta ayudó a confirmar lo que presentía.
    
    Hermoso abdomen en un tipo que pisa casi los 60 años, huevos bien grandes, cayendo fuertemente en esa ...
    ... bolsa llamada escroto, y su verga dejaba verse desde abajo, apuntando la punta claramente hacia el ombligo.
    
    Fue en ese momento que con mi mano derecha tomé sus huevos e hice fuerza, como queriendo arrancarlos, para que me dejen ver en plenitud tanto el tronco como la cabeza de la poronga.
    
    Horacio sólo se limitaba a mirarme fijo, desprendiéndose una sonrisa pícara de su rostro, como sospechando que no podía creer lo que veía.
    
    Empecé a mover la verga para poder observarla desde todos los ángulos, hasta que la agarré fuerte del tronco y la apreté, al punto de ver cierta sensación de dolor en este macho.
    
    Confirmé que esa cabezota no era broma. Sin dudas lo más grande que vi, lo más parecido a un hongo si es que tuviera que describirla contra algo.
    
    Un hongo, sin dudas un champiñón. Y quería tener ese hongo en mi boca, y urgente.
    
    Horacio leyó mis pensamientos, y creo que, en menos de un segundo, tenía sus manos en mi nuca, llevándome violentamente hacia su miembro, para que empezara a chuparlo, a comenzar con la degustación de ese champiñón de carne que me ofrecía el mejor amigo de papá.
    
    Empecé a tragar pija y pija, y Horacio me ayudaba con los movimientos de sus manos por detrás de mi cabeza, como haciendo un movimiento de penetración constante y violenta. Me estaba cogiendo la boca, y yo lo estaba disfrutando.
    
    En ese momento no sólo tenía en mi cabeza el placer de tener semejante verga cabezona en la boca, sino además se le sumaba el morbo de que se trataba ...
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