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Horacio, el mejor amigo de papá
Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: zumurrud, Fuente: CuentoRelatos
... del mejor amigo de mi papá que me estaba dando la mamadera, y que esa pija había sido seguramente sobada por Gabriela, y ahora era yo quien la estaba degustando. Los quejidos de Horacio eran constantes con cada embate de su verga en mi boca, haciéndome atragantar con cada empujón de carne, mientras que el único sonido que yo emitía era el de ahogamiento y el de mis arcadas. Con cada empujón de pija, una arcada. Con cada arcada, una lágrima mía. Con cada lágrima, mayor sabor a líquido preseminal. Era el comienzo del fin para Horacio y su calentura. Tal es así que aceleró con sus manos los movimientos de mi cabeza contra su abdomen, sin darse cuenta que en esa aceleración me hacía tragar aún más la poronga sin darme posibilidad casi a respirar o a que mi mamada sea más suave. Una chupada intensa, violenta, similar a una penetración, literalmente me cogió la boca. Supongo que no habrían pasado más de 10 minutos de mamada, cuando comencé a escuchar cada vez más fuerte los quejidos de placer de Horacio, y las señales del sabor que sentía en mi boca eran cada vez más evidentes. No me dio tiempo a alejarme, o sacarme que pija de la boca como para pajearlo y evitar quizás lo inevitable. La lechita en mi boca. Horacio explotó. No fueron menos de 5 los escupitajos de ese hongo que tenía como pija. Pasé de tener la boca totalmente llena de carne dura, a sumársele el semen, un plato sin dudas de primer nivel que tuve el placer de degustar. Desde el punto de ...
... vista gastronómico -el metié de Horacio-, podríamos decir que tuve como plato principal champiñones con crema. Y me encargue de no dejar nada en el plato. Tal es así que, si bien Horacio retiró sus manos de mi nuca, jamás me saque la verga de la boca. Seguí chupando, como intentando sacar más crema de ese hongo, o llevar al límite de la sensibilidad a mi macho luego de semejante atragantada que me había hecho sentir. Horacio alejó sus manos de mí. Si bien no lo veía, intuyo que volvió a poner sus brazos en la misma posición que había tenido cuando me invito a descubrir su miembro, es decir, como tirado hacia atrás, con sus manos por detrás de su nuca, relajado. Yo por mi parte no me quede quieta. Seguí chupando esa verga, como intentando demostrar el placer que había sentido en conocerla y poder disfrutarla, inconscientemente tratando de conquistar a Horacio, demostrarle que era mejor que Gabriela. Seguí y seguí. Chupé y chupé. Tragué y tragué. No deje nada. Me tomé toda la lechita de Horacio. Sumado a ello, una vez que logré desalojar ese pedazo de pija de mi boca, comencé a chupar el entorno de la base de la poronga, para terminar de limpiar todo resquicio de semen o baba que podría haber quedado, algo que sin dudas le gustó a Horacio, porque no pudo evitar hacer un comentario al respecto, mientras reía socarronamente mientras lo decía. “Noooo!!! Jajajaj!!! Que hija de puta! No podés!!! Mirame… me vas a limpiar la verga?” Guardando el silencio respectivo, ...