-
Horacio, el mejor amigo de papá
Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: zumurrud, Fuente: CuentoRelatos
... me limité a seguir chupando/limpiando su verga, para no dejar rastro de nada de lechita ni de mis propias babas, las que también me tragaba con cada chupón. Si bien me concentré en la cabeza con forma de hongo de esa hermosa poronga, no desatendí el tronco, mucho menos los huevos, dejando ante cada lamida algún que otro pendejo en mi boca como señal de mi gran trabajo. Horacio me miraba y no podía creerlo. Creo que lo sorprendí no solo con la mamada de verga que le di, sino también con mi actitud. Y así me lo hizo saber, sellando el acto con un hermoso beso de lengua que me transmitió no solo sexualidad, sino lo sentí como un premio al trabajo realizado, como algo cariñoso. Mientras se acomodaba su ropa, yo volví al asiento delantero para retomar viaje al departamento de Fernando. Una vez con sus pantalones puestos y la verga ya casi dormida, Horacio me miró, y me dijo: “Te juro que en mi vida sentí la sensación que acabo de sentir. Quiero volver a verte, porque siento que estoy en deuda con vos. No quiero que pienses que soy un egoísta”. Esa deuda pendiente era darme esa verga con cabeza en forma de champiñón por la cola, y era algo que no sólo él quería, sin dudas era una deuda pendiente de ambos. Pensé que el trayecto a la casa de Fernando iba a ser tenso, pero nada que ver. Continuamos camino como si nos conociéramos de toda la vida. Le facilité mi celular para coordinar un encuentro con más tiempo y para saldar las deudas pendientes, pero eso ya ...
... será motivo de otro relato en otro momento, donde les contaré mi segundo encuentro con Horacio. Al llegar al domicilio de mi chongo, charlamos unos últimos cinco minutos en la puerta del edificio, me dijo que realmente envidiaba a la persona que iba a ver -aún sin conocerlo-, y que hubiese querido que sigamos lo nuestro en su departamento. Pero no pudo ser porque soy una persona de palabra. No podía fallarle a Fernando, como tampoco le fallaría a Horacio si el compromiso lo hubiese asumido con él. Volvimos a besarnos apasionadamente antes de que me bajara de la camioneta, un beso extenso, de esos que piden que sigamos juntos. Pero yo no podía demorarme más. Esa noche con Fernando fue rara, porque si bien disfruté cada vez que estuve con él, no pude dejar de pensar en Horacio. En esa poronga con cabeza con forma de champiñón, en el sabor de su leche, en la limpiada de verga que le pegué luego de que me hiciera tragar todo su semen de una manera tan intensa, no podía sacarme de la mente esa cogida de boca que me dio, de que me había comido la verga que hasta hace poco era de Gabriela, la mujer que yo tanto deseaba ser. Tampoco iba a poder borrarme que era aquella persona que me conocía de pequeño, y que ahora él sabía de mis gustos por ser una nena, mi devoción por los machos. Y no era cualquier persona, era el mejor amigo de papá. Era Horacio, ese hombre de buen vivir, de gustos refinados, elegante, tan lindo hombre, mujeriego, pero que esa noche me había ...