1. Memorias inolvidables (Cap 2): Don Timoteo Sampedro Tremedal


    Fecha: 23/06/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... invierno.
    
    Lo único que me contestó es:
    
    — Imagina que recortando mis pelos, me corte, qué ridículo quedaría y qué pensarían de mí.
    
    — Pero yo te lo puedo recortar tres veces en verano, eres mi padre y te lo puedo hacer, soy discreto, no cuento estas cosas a nadie.
    
    Nunca me ha permitido que le haga ninguna clase de servicio que le desviara de los principios éticos o morales que tenía heredados de sus ancestros.
    
    Don Timoteo Sampedro Tremedal, que es mi padre, se dedicó toda su vida a sus negocios agrícolas. Tenía muchas plantaciones de olivos en la parte de la sierra y de naranjos en la parte de la costa. De sus suegros tenía naranjos y casas. De sus padres heredó muchas tierras de olivos, almendros y frutales. Tenía empleados para trabajar las tierras y sacaba pingües ganancias para que toda la familia viviera holgadamente. Para los trabajadores, tanto los fijos como los eventuales, era don Timoteo. En la actualidad ya se cobra su buena pensión y sus ahorros. Ha cedido a sus hijos las tierras. Lo que me cedió a mí en herencia se lo di a mis hermanos por un módico precio y compré el lugar donde vivo ahora. Mis hermanos jamás han sacado el rendimiento que le sacaba mi padre que siempre fue muy inteligente mientras que ellos, además de torpes, son dilapidadores por magnificencia. Al paso que van los dos mayores quedarán en la miseria. Es que mi padre era trabajador, ingenioso e inteligente, de eso no tengo ni la más mínima duda.
    
    Solía acompañar a mi padre a ...
    ... muchos lugares, unas veces a la costa para ver los naranjos, otras a los olivos en la sierra. Le gustaba llevarme a mí, jamás se llevó a mis hermanos. A ellos los veía más enmarados, todo se lo contaban a mi madre. Por el contrario, yo no tenía costumbre de contar nada a nadie. Era peor si me preguntaban, porque me cerraba en banda. Cuando me amenazaban como hizo una vez mi madre delante de mis hermanos en el sentido que no me daría más las cosas que me compraba si no les contaba qué habíamos hecho en uno de los viajes a la costa. Me fui a mi habitación, puse en una caja todas las cosas que me había comprado y se las puse delante, diciendo:
    
    — Quédate con todo esto, no lo quiero, prefiero acompañar a mi padre.
    
    Mi madre quiso congraciarse y no le acepté el siguiente regalo. Le dije que lo devolviera. Yo era un muchacho horrible, rebelde y caprichoso cuando ocurrió esto. Mis hermanos me decían:
    
    — ¡Qué burro eres!
    
    Cuando me decían esto yo les contestaba:
    
    — ¡Hiaaaa, hiaaaa!, ¡Hiaaaa, hiaaaa!, ¡Hiaaaa, hiaaaa!,—imitando el rebuzno del burro.
    
    Me dejaban por imposible.
    
    La verdad es que mi padre fue un animal con mi madre, a mis hermanos los trataba a trallazos con vergajo de buey que dolía mucho; a mi hermana, como la veía como a mi madre, no le hacía ni puto caso. Lo que le importaba a mi padre era tener suficiente dinero para la casa y más que suficiente en su faltriquera. Eso lo tenía, y ya de todo lo demás se desentendió.
    
    Recuerdo cuando me llevaba a la costa ...
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