-
A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 2
Fecha: 05/07/2022, Categorías: Incesto Autor: maverick_indalo, Fuente: RelatosEróticos
... hermana se había vestido de manera cómoda pero nada sensual; una amplia camiseta gris de manga corta y unos pantalones blancos, tipo pirata, más bien holgados…si, seguro que yo podía con ello. Iniciamos la partida y, durante los primeros minutos todo discurrió con total normalidad, incluso parecía que se divertía con el juego aunque, claro está, yo la estaba machacando, y así seguimos como un cuarto de hora, hasta que… Y dicho esto me cogió del brazo y me colocó de pie, justo detrás de ella, quedando separados por el respaldo de mi silla de juegos, que quedó entre su espalda y yo. - Vale, ahora quiero que pongas tus manos sobre las mías, en el mando, y tus dedos sobre los míos y me guíes con los movimientos, me ayudas a presionar los botones y eso; pero sin machacarme los dedos, ¿eh? - Pero… - Que si, ¡qué pareces tonto!, ¿no has visto en las películas cuando el chico guía a la chica con la raqueta de tenis o con el taco de billar? Asentí en silencio y obedecí. En un primer momento me quedé justo detrás de ella, e intenté llegar a sus manos estirando los brazos por cada uno de los lados de su cabeza, esquivando el asiento pero, evidentemente, mi posición me hacía casi imposible alcanzarlas, (además de ser completamente ridícula y forzada) y, mucho menos, me permitía mover un solo dedo en condiciones. Perfecto, ¡los cojones!, no solamente estaba incómodo porque estaba muy inclinado hacia adelante, sino que ahora, además, tenía a mi hermana prácticamente ...
... abrazada desde mi lado izquierdo, (su derecha), con mis manos sobre sus manos, tan suaves, mis brazos en contacto con los suyos, que eran como seda, y mi mejilla izquierda casi pegada a su mejilla derecha, mientras percibía su aroma y escuchaba su dulce voz tan, tan, tan cerca de mi oído… Y así lo hice, estirando al máximo mis brazos y para poder complacer a mí hermana y, en lo posible, evitar el contacto con ella; el resultado fue una postura todavía más incómoda. Y diciendo esto, tiró hacia atrás con fuerza y acercó el mando a la altura de su pecho, un poco por debajo de su cara. Girando esta hacia mí, me miró y me dijo con total tranquilidad: Dicho y hecho. Inicié la partida más descolocado y nervioso que otra cosa, e intenté concentrarme en el juego a pesar de todas las influencias externas que tan difícil me lo hacían. Casi lo estaba consiguiendo cuando me di cuenta de que mi hermana aproximaba cada vez más el mando a su pecho, tanto era así, que en algún movimiento más brusco que realizábamos, producto de los acontecimientos que se producía en el juego, no pude evitar algún roce fortuito con su pecho y descubrir que no llevaba sujetador. Ella presionaba aún con más fuerza, sobre todo cuando se producía una vibración en el mando, con lo que empecé a pensar que no eran rozamientos accidentales. Seguí guiándola, a duras penas, y de forma cada vez más torpe, pero a María no parecía importarle, su atención estaba centrada en las vibraciones del mando que, ahora sí de ...