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A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 2
Fecha: 05/07/2022, Categorías: Incesto Autor: maverick_indalo, Fuente: RelatosEróticos
... forma evidente, acercaba descaradamente a sus pechos presionando sobre sus pezones, circunstancia que hacía que mi muñeca y mi antebrazo los rozasen; los notaba muy marcados y duros, sobre todo el derecho, el que yo tenía más cerca. A pesar de mi postura mi rabo se estaba poniendo como una piedra, casi me empezaba a molestar, era demasiada caña para un solo día, incluso para un salido como yo. Seguramente mi hermana tenía que estar dándose cuenta y, pensar en esa posibilidad me excitaba aún más. Solamente esperaba que no le diese por entrar a nadie en estos momentos, porque se nos vería en una situación un poco rara y enturbiaría la atmósfera. Esta vez fui yo quién eligió la postura, quité mi brazo de alrededor de su cuello, me agaché a la derecha de ella, como un futbolista que espera para la foto de equipo, puse mi mano en la parte derecha del mando y, entre los dos comenzamos unos más que torpes movimientos; nos daban hasta en la foto del carné de identidad y el mando no paraba de vibrar. Sin dejar de mirar a la pantalla, María pegó, literalmente, el mando a su pecho derecho sobre la camiseta, arrastrando así mi mano hacia este, con lo que sentí un escalofrío al sentir aquella forma redonda y dura, maravillosa…y un momento después, despacio, bajó su mano derecha hasta el botón de su pirata, lo desabrochó, bajó su cremallera hasta la mitad y la mano siguió su camino hasta hacerla desaparecer por la parte delantera de sus amplios pantalones. Me quedé atónito y no ...
... sabía como reaccionar. Intenté rozar, en lo posible, aunque torpemente, ese maravilloso pecho, mucho mejor que cualquiera de los dos que había podido tocar en el pasado, de forma fortuita y que poco disfruté, (escasos de tamaño y en plena oscuridad). Este era un pecho soberbio, de un tamaño considerable, se adivinaba exquisito, firme, pertenecía a una chica muy guapa, que además, ¡era mi hermana! Me concentré para que el juego avanzase y el mando siguiera vibrando con una cierta continuidad, porque me daba miedo que, si paraba, se rompiese la magia de aquel momento, pero mi inexperiencia no me permitía ver que, en aquel instante, mi hermana ya había pasado el punto de no retorno y no iba a parar. Y no paró, miraba la pantalla y entrecerraba los ojos, separó más las piernas y el movimiento de su mano dentro del pantalón se hizo más evidente aún, mientras presionaba con fuerza el mando sobre su pecho, comenzaron los primeros jadeos y algún gemido: Yo no podía más, y de tan salido y caliente como estaba, arriesgué y, como pude, llevé mi mano izquierda, la que tenía libre, al cordón que aseguraba mi bañador, tiré torpemente de él, forzando al máximo, e hice hueco para llevar mi mano a mi rabo e iniciar mi masturbación a escasos cuarenta centímetros de mi hermana, que en ese momento me ofrecía una visión magnífica, de primera fila, de un espectáculo como nunca había visto. María vio mi gesto y temí que parase o que se molestase, pero lo único que hizo fue quitarme el mando, ...