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El increíble regalo de mi sobrino.
Fecha: 11/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... pero que todavía seguía con la esperanza de poder lograr tenerlo algún día. Dicho eso se fue a la habitación a deshacer su maleta y en cuanto lo hizo y algo ya más relajado, estuvimos tomando algo con él hasta que después más tarde nos pusimos a comer. Al acabar de hacerlo y tras los postres, estuvimos hablando con él largo y tendido de todo un poco, y al final decidimos irnos a descansar un rato con la intención de que luego más tarde, saldríamos a dar una vuelta para tratar de enseñarle la ciudad. Durante el tiempo que pasamos en la habitación y una vez ya en la cama junto a mi marido, empecé a darle vueltas a todo lo que había dicho mi sobrino respecto a las mujeres, y por un momento sentí dentro de mí como un escalofrío recorría mi cuerpo, así como un cosquilleo muy intenso y agradable allí entre mis piernas, cosa que desde hacía muchísimo tiempo no había vuelto a sentir, tal vez debido a que yo sabía que todo aquello que había comentado lo había dicho por mí. Por eso me empecé a sentir enseguida muy caliente y mojada a la vez y tuve que pedirle a mi marido que por favor me follase en aquel preciso momento, aunque él se negó a hacerlo alegando que eso no estaría bien, puesto que mi sobrino se encontraba justo en la habitación de al lado y podría oírnos, así que dicho eso, se dio media vuelta en la cama y se puso a dormir como un tronco. Entonces yo como en otras ocasiones, tuve que abrir el cajón de mi mesita de noche y sacar de él un gran consolador que ...
... tengo de medidas considerables y me fui con él al lavabo de la habitación, en el cual empecé ya a acariciarme las tetas, mientras iba cerrando los ojos para así poco a poco, ir bajando una de mis manos hasta mi caliente coño. Una vez allí estuve frotándome con ella los labios de mi caliente raja, mientras me iba relamiendo de gusto los de la boca, hasta que empecé a notar que mi calentura iba ya en aumento. A continuación, fui metiéndome también los dedos para facilitar después la entrada en ella de aquel gran consolador, el cual empecé a meter y a sacar sin parar de mi palpitante coñito que tenía ya muy abierto, mientras iba mirando en el espejo como iban resbalándome ya por los muslos esas primeras gotas de líquido vaginal que salían de él. Así me pasé un buen rato viendo y disfrutando de ello con la puerta cerrada del baño, hasta que empecé a notar que el orgasmo estaba muy cerca. Entonces cogí una toalla y la mordí con fuerza para que una vez que me entrasen los temblores, no saliese de mi boca ningún gemido de placer al exterior. Luego, una vez que me corrí de forma brutal y con el consolador todavía allí atrapado entre los muslos, decidí esperar un ratito antes de salir para reponerme, y tras asearme bien, abrí la puerta, guardé el juguetito en el cajón correspondiente y volví a acostarme junto a mi marido el cual seguía dormido, y yo intenté hacer lo mismo. Una vez nos levantamos todos, decidimos arreglarnos y salir a pasear. Durante toda la tarde fueron ...