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El increíble regalo de mi sobrino.
Fecha: 11/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... muchas las vueltas que dimos tratando de enseñarle todos y cada uno de los rincones de la ciudad, por eso los tres estábamos muy cansados y decidimos parar un rato para tomar algo en algún sitio, el cual no fue otro que un bar musical de estilo inglés que vimos cerca. Al entrar nos pedimos algo de beber y nos fuimos a sentar en unos reservados que habían. El ambiente del local era bastante íntimo, por lo que no había mucha luz, la música que sonaba era lenta y al fondo se veía una pequeña pista de baile. La verdad es que las canciones que sonaban eran muy buenas, por eso, al escuchar una de ellas la cual me recordó viejos tiempos, le dije a mi marido que porqué no me sacaba a bailar, a lo que él me contestó que después de todo lo que habíamos andado no estaba ya para bailes, pero que si quería y a mi sobrino no le importaba, podía hacerlo con él sin ningún problema. Naturalmente él enseguida dijo que sí, así que cogiéndome de la mano, me llevó hasta la pista con la mirada de mi marido puesta en nosotros. Una vez allí puso sus manos sobre mi cintura y los dos empezamos a movernos acompasadamente. De cerca, su olor era cautivador y más aún cuando empezó a pegarse a mí y nuestros rostros llegaron casi a juntarse. Desde allí yo iba mirando de reojo a mi marido, el cual no nos quitaba la vista de encima, aunque al estar algo alejados de él y la luz de la sala ser tan tenue, no sé yo si nos podría estar viendo bien. Y eso mismo debió de pensar también mi sobrino, ...
... puesto que en un instante había pegado ya todo su cuerpo al mío y había puesto sus manos justo sobre mis nalgas, por lo que enseguida pude notar que su entrepierna la tenía a punto de reventar bajo el pantalón, por lo dura y tiesa que se la estaba sintiendo sobre mi vientre, cosa que desde hacía un montón de tiempo no había vuelto a sentir, y así la mantuvo durante toda la canción. Además, en cada vuelta que dábamos y en cuanto se quedaba de espaldas a él, aprovechaba para apretarme mucho más las nalgas sin disimulo alguno y atraerme más hacia él, para así notar mejor mis voluptuosas tetas sobre su pecho. En ese instante la verdad es que no supe como reaccionar, puesto que por un lado todo aquello me parecía muy mal, pero por otro me sentía alagada y muy caliente a la vez, al comprobar que aún podía poner cachondo con mi cuerpo y de aquella manera a un joven como él, por eso, como estaba indecisa, decidí cerrar los ojos y dejarlo hacer sin armar un escándalo. No obstante, en cuanto acabó la canción que estaba sonando, le pedí que por favor volviésemos junto a mi marido, el cual seguía esperándonos en el reservado. Luego, al acabar de beber nuestras consumiciones y tras estar los tres un rato hablando, salimos del local y nos dirigimos a casa. Una vez llegamos estuvimos tomando una última copa, y a continuación algo más tarde nos pusimos a cenar. Durante su transcurso tan solo se habló de cosas en general y en ningún momento, ninguno de los dos comentó nada sobre lo ...