1. Memorias inolvidables (Cap. 8): José Alpuente, el joyero


    Fecha: 20/07/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... la habitación de Eduardo, ahí teníamos que d…, ¿qué teníamos que hacer? ¿dormir o follar?, más bien follar y dormir, si es que quedaba algo de tiempo para dormir.
    
    — No pensaba que tuvieras una casona tan grande —le dije, bastante tranquilo para mi propia sorpresa.
    
    — La casa es de mi abuela, es para mí, porque me la ha testado y yo he hecho la cochera con mis propias manos, —respondió.
    
    — ¿Has venido en coche o en moto?, —pregunté.
    
    — En coche, así he traído cosas para la casa, verduras y tal, porque a mi abuela le gustan frescas.
    
    Enseguida comprobamos que José se desenvolvía perfectamente y, respetando los espacios que reserva a su abuela a quien quiere con locura, cosa que se notaba entre ellos, él dispone bastante de la casa.
    
    Nos encontrábamos los tres juntos en el pasillo mientras él nos explicaba que ahora, mientras su abuela esté de buen ánimo de ninguna manera, pero en el futuro esa casa se convertirá en hotel, porque en el pueblo hace falta un hotel más grande que el que hay, lo que yo me conozco porque había estado allí muchas veces con mi padre.
    
    — Ya desde el Ayuntamiento nos han pedido que si podríamos comenzar a hospedar, que por un tiempo iban a librarnos de impuestos y todo eso, para facilitarnos la acomodación de la casa. Yo hablé con el alcalde y le dije que no iba a echar a mi abuela de su casa, pero si el Ayuntamiento alguna vez tiene un compromiso para dos o tres personas, siempre habrá alguna habitación disponible, pero sin comidas ...
    ... porque la abuela no está para trabajos pesados.
    
    Como el pasillo no era muy ancho, los tres, apretados para ir juntos, abrazándonos y tocándonos nuestras nalgas sin cesar, empezamos una de las noches mas inesperadas e increíbles de mi existencia.
    
    Besé a Eduardo con dulzura y mucho cariño. Él se sorprendió que yo empezara tan pronto y tan osado, pero me devolvió el beso, que enseguida lo cambió en un muerdo con todas las de la ley. Iba a invitar a José para probar los labios de nuestro fichaje tan sexy, cuando su lengua apareció entre las nuestras de modo espontáneo. Me gustó su disposición sin ningún recato y ya pensé que el asunto iba a ir de primera y muy por lo alto, porque no nos cortó el rollo que llevábamos recién comenzado. Así fue como iniciamos la sesión preparatoria de besos que duró hasta que llegamos a la puerta de la habitación. Hubo un pequeño entretenimiento en la puerta sin entrar a la habitación y continuó cuando habíamos traspasado el dintel, aunque ahora sobándonos los paquetes más que los culos, muy excitados y a punto de caramelo. José cerró la puerta con el pie, pero no hacía falta porque no había otros invitados, era solo la fuerza de la costumbre.
    
    José se encargó de amainar el temporal de nuestros exacerbados ánimos, porque yo estaba que no iba a durar nada, ni para quitarme mi calzoncillo. José, puesto de rodillas ante nosotros y con cara de cierta picaresca, nos quitó los pantalones muy lentamente, tomándose su tiempo con los cinturones y los ...
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