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Memorias inolvidables (Cap. 8): José Alpuente, el joyero
Fecha: 20/07/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... tragar toda la cantidad de orina que estaba soltando, se le escurría por las comisuras. Erecta aún mi polla, parecía un manantial amarillo. Se libró por un momento de mi tenaza y subió hasta mi boca, dándome a probar mi propia orina, que sabía remotamente a whisky, pero volví a empujarle. Eduardo nos miraba como en trance. Cuando acabé de mear, le solté la cabeza y, ahora sí, nos pajeamos el uno al otro mientras nos comíamos la boca de nuevo. El orgasmo llegó un poco antes para José, que me metió los dedos untados de su semen en la boca. Cuando finalmente me corrí, los temblores que sacudieron mi cuerpo hicieron que se me escapasen unas lágrimas que asustaron a Eduardo. — ¡Eh, eh, eh…! ¿Estás bien? —me besó con cariño, aunque la lefa de José en mis labios estropeaba un poco el efecto. José nos miraba con un poco de apuro ahora. — Nunca he estado mejor, —sonreí— besémonos para que se te pase el susto. Aprovechó José para calentar nuestro ánimo con su meada sobre nuestro beso. Después de esto, entre semen, sudor y orina, el jacuzzi quedó hecho un asco, nos metimos a la cama y dormimos sobre la sábana sin más tapadera que la piel de nuestro cuerpo. Sábado en la mañana estábamos con más ganas y nos fuimos a la ducha los tres a la vez, salimos y mojados pero con fuertes erecciones nos follamos y nos mamamos nuestras pollas para acabar de nuevo en el jacuzzi y limpiarlo y lavarnos mejor antes de ir al suculento desayuno que nos había preparado la abuela. En el desayuno nos probamos los anillos, todo estaba perfecto. Invitamos a José formalmente a la comida de declaración y compromiso y aceptó, miré a la abuela con intención de invitarla y declinó desapareciendo de la escena. — Un día nos la llevamos y lo celebramos los cuatro en nuestra intimidad, —dijo Eduardo.