1. NOCHE DE BIRRAS CON UN COLEGA HETERO, I.


    Fecha: 24/07/2022, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... contesto que ese plan lo descarto. Con una tía podría echar un polvo pero le explico que para que te coman el rabo no hay nada como un tío.
    
    Voy a jugar mis cartas, la cerveza desinhibe a cualquiera y hay que intentarlo: “Andrés, es que no puedes ni imaginarte lo que es que un tío te la coma, la suavidad y la dureza combinada con que los tíos sabemos comer pollas, la intensidad controlada, el conocimiento de los máximos puntos de placer, eso una mujer no lo aprende por muchos años de experiencia y por mucho empeño que le ponga al tema”.
    
    Se queda callado durante un instante y su mano vuelve a su entrepierna a colocarse aquello que me parece que ha crecido durante los últimos minutos, lo ajustado de sus pantalones no deja lugar a dudas de que el cabrón de Andrés está disfrutando de la conversación.
    
    Me mira fíjamente y me pregunta si es cierto que los tíos gozamos al comernos una polla. Esta es mi oportunidad, con delicadeza para no asustarle voy a intentar ponerle cerdo para ver cual es su respuesta. Sin atreverme a mirarle a la cara y dirigiendo la vista a la televisión le confieso que, en el sexo, aquello que más placer me provoca es comerme una buena polla. Le cuento como he llegado a correrme casi sin tocarme mientras me comía un rabo, como he disfrutado como un puto loco al lamer la base de un cipote bien duro, como he hecho gemir a tíos supuestamente heteros al meterme su herramienta entera en la boca y mirarles a los ojos mientras les hago sentir que soy su puta ...
    ... durante ese rato.
    
    Su cara es un poema, creo que mi táctica ha funcionado. Inconscientemente (creo) tiene su mano derecha sobre su paquete y cuando se da cuenta que mis ojos, aunque intento evitarlo, dirigen mi mirada hacia esa imagen, levanta sus brazos para colocarlos tras su nuca. En ese justo momento mi olfato me provoca una descarga eléctrica de la nuca a las lumbares: un aroma mezcla de desodorante y sudor reciente por el calor del ambiente llega a mi nariz, es ese olor a tío que tanto me pone.
    
    Se queda en silencio, da un soplido y dice literalmente que soy un puto cabronazo que he conseguido ponerle cerdo. Me río porque no se me ocurre otra respuesta en ese momento. Previamente me he lanzado pero ahora me siento cortado y con dudas acerca de qué contestar. Ahora es él quien ríe y quien, con ambas manos, se aprieta su paquete provocando que se marque aún más si cabe mientras insiste en lo caliente que se ha puesto.
    
    “Hijo de puta, lo cuentas con una cara de vicioso que has hecho que me imagine que me la comen, pero una tía”. Vuelvo a reir, creo que la risa es la respuesta ante el sentimiento de vergüenza. Me levanto a por cerveza, lleno ambos vasos y le animo a brindar: “por repetir estos momentos de risas y de buen rollo”. Su respuesta me deja más helado que la cerveza que he sacado de la nevera: “porque si en dos semanas no he mojado dejo que me comas la polla, pero sin mariconadas”. Maldita risa incómoda, no puedo evitarla. A pesar de todo afirmo con la cabeza ...