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Incestos con la madre y la hija
Fecha: 27/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... hija de tabernera, una recién casada, le dijo al viejo: -Poeta, cuéntame una historia de las tuyas. El viejo, le preguntó: -¿Qué me das a cambio, Loliña? -Un litro de vino para llevar para casa. -¿Y si me das el culo media horita? -Le están oyendo los del futbolín. -Y yo oigo como le dan a la bola, no soy sordo. -¿Va el vino? -¡Qué remedio! El viejo le contó la historia: -La muchacha estaba de pie, la lengua del viejo se movía de arriba abajo en la raja del culo lamiendo su ojete y su periné. La muchacha lubricaba, se mojaba y se mojaba. La lengua comenzó a entrar y a salir de su culo, el muchacho era un cerdo y chulo, muy chulo. La arrinconó contra la pared y le metió la polla en el ano, y no se la metió en vano, y te lo digo yo, que fui el muchacho que se la metió y quien vio cómo se corrió. Volvamos al turrón. Mi tía tenía un culo cómo un pandero. Sus nalgas estaban duras debido a que trabajaba al jornal en las huertas. Se las abrí con las dos manos y le olí el culo. Para qué te voy a engañar, le olía a mierda, pero a mi me excitó el olor. Al pasar la lengua por su ojete, me dijo: -¡¿Qué haces?! -Follarte el culo -le metí y le saqué la lengua de él. ¿No te gusta? -¡Joder si me gusta! Sigue, sigue. Al rato se puso a cuatro patas. Aquel coño abierto debajo de su enorme culo impresionaba, pero no a mi polla que latía sin parar y soltaba aguadilla. Echando las manos a sus tetas le lamí y follé con la lengua el coño y el ...
... culo. Mi tía gemía cómo una descosida. Al meterle la punta de la polla en el culo, me dijo: -Despacito y hasta el fondo. Hasta el fondo se la metí, despacito y de una sola clavada. Al chocar mis huevos con su coño, me dijo: -Déjala toda dentro. Dejé la polla metida hasta el fondo. Me cogió los huevos con una mano y los froto en los labios. Metió un huevo dentro del coño y después el otro. Con ellos dentro sintió mi polla latir dentro de su culo. Me dijo: -Córrete. Quiero sentir tu leche dentro de mi culo. Sus palabras fueron órdenes. Me corrí cómo un cerdo, aunque me hubiese corrido igual si no me hubiese dicho nada. Después le volví a dar caña... Mis huevos siguieron chocando con su coño hasta que sus piernas comenzaron a temblar. Corriéndose, dijo: -¡Qué guuustooo! Al correrse le tembló todo el cuerpo. Al acabar se echó boca arriba y me dijo: -¡Cómo ronca el condenado! -Mejor así. ¿No? -Sí, si no escapara de los ronquidos... -Quiero comerte el coño, Genoveva. Me miró raro. -Lo tengo perdido de la corrida. -Así mojado tiene que estar rico. Me dio un pico, y me dijo: -Eres un cerdo. -¿Me dejas? -Come, cochino. Se abrió de piernas pensando que le iba a comer el coño. Le acaricié el cabello y le di un pico en los labios, los entreabrió y dejó que la besara. La besé en la frente y después la besé en la punta de la nariz. Me preguntó: -¿Qué haces? -Amarte. -Cómeme el coño, no me ames. A mí nadie me amó, todos ...