1. Incestos con la madre y la hija


    Fecha: 27/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... los hombres me jodieron.
    
    Una mujerona diciendo eso impresionaba. Le dije:
    
    -Yo te voy a amar, Genoveva, te voy a amar cómo te amé en mis fantasías.
    
    Le dio a la cabeza, y me dijo:
    
    -Si te hace ilusión...
    
    Le volví a acariciar el cabello, le di un pico en los labios, y la besé con ternura. Mi tía se había quedado quieta cómo si fuera una muñeca de terciopelo. Mis manos acariciaron sus grandes tetas y después las amasaron mientras lamía y chupaba sus gordos pezones y sus enormes areolas. Antes de bajar a su coño la volví a besar, y le dije:
    
    -Eres de lo más bonito del pueblo.
    
    Era dura cómo una piedra.
    
    -Deja de decir tonterías.
    
    Al meter mi cabeza entre sus piernas y pasar mi lengua por su coño me encontré con una piscina en la que mi lengua chapoteaba al lamer. Mi tía gemía sin parar. No tuve que hacer mucho para que se corriera. Solo lamí sus labios cubiertos de jugos, metí y saqué la lengua en su vagina unas ocho veces, lamí su clítoris de abajo a arriba doce o catorce veces y ya se derritió como un helado debajo del sol. No se corriera cómo la tigresa que era, se corriera cómo una monja en su primera vez, temblando y gimiendo en bajito, como para que nadie supiese el maravilloso placer que estaba sintiendo... Se estaba aún corriendo cuando dejé de lamer. Le puse la polla en la entrada del coño y empujé para meterla. Pillé el coño cerrándose y no entró. Al abrirse y penetrar, volvió a cerrase y me la apretó. Era como si fuera virgen de nuevo. Acabó ...
    ... entrando toda. Cuando acabó el placer se relajó, y mirándome a los ojos, me dijo:
    
    -Haz que me corra otra vez, pero esta vez jódeme cómo a una perra.
    
    Lo dijo y se puso a cuatro patas.
    
    Chupé el dedo pulgar de la mano izquierda y se lo metí en el culo. Le follé el coño cómo me pidiera, a toda mecha... Genoveva gozaba cómo una perra y jadeaba cómo tal... Tiempo después su coño se fue mojando, tanto se mojó, que mi polla ya chapoteaba dentro de él, cuando dijo:
    
    -¡Me corro, me corro, me corro!!
    
    Su coño volvió a apretar mi polla y la volvió a bañar de babas.
    
    Al acabar de correrse la saqué y me corrí sobre sus tetas. Mi tía levantó las tetas con las dos manos y las masajeó con la leche. Quise volver a follarla, pero me dijo:
    
    -No puedo más. En mi vida me había corrido tantas veces.
    
    -Una más.
    
    -Estoy reventada, Quique.
    
    -Entre las tetas. Deja que me haga una paja entre tus tetas.
    
    No paraba de sorprenderla.
    
    -¡¿Pero tú dónde aprendiste a hacer tantas cosas?!
    
    -Uno escucha y aprende.
    
    Cómo vio que la polla no se me bajaba no quiso dejarme así.
    
    -Haz esa paja.
    
    Le pasé la polla mojada por los pezones y por las areolas, se la pasé por los labios del coño, después se la metí entre las tetas, se las apreté con las dos manos y se las follé. Mi polla se deslizaba entre sus tetas cómo un caracol y cómo caracol fue dejando su rastro de babas, lo que hizo que la polla se sintiese cómo si follase un coño mojado. Al rato mí tía se estaba metiendo dos dedos en el ...
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