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Aquel verano del 96 (La limpiadora. Relatado por ella)
Fecha: 29/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos
... sudorosos chocando uno contra otro, produciendo el característico ruido de una gran follada. Un grito fue el preludio de una abundante corrida. Alejandro inundó mi ardiente coño con una exagerada lechada caliente. Los últimos empujones hicieron que mi coño se bosase de semen y éste comenzase a salir manchando mis glúteos y las sábanas. Era la primera vez que un semen diferente al de mi marido manchaba nuestro lecho matrimonial. La situación me excitaba cada vez más. Era la primera vez que le ponía los cuernos a mi marido y lo hacía con un joven amante que podría ser uno de nuestros hijos. La capacidad de recuperación del veinteañero era sorprendente. Acostumbrada al sexo previsible con mi marido, en el que rara vez lo hacíamos dos veces la misma noche, aquel niñato ya estaba otra vez dispuesto para otra sesión. Nuestros cuerpos se veían perlados por cientos de gotas de sudor. El torso lampiño y definido de Alejandro era demasiado tentador. Comencé a lamer sus pezones mientras acariciaba su polla que comenzó a reaccionar al tacto de mis manos. Alejandro se colocó de rodillas entre mis piernas de nuevo. Ante él me mostré como una mujer sedienta de sexo. Con las piernas abiertas para que pudiera ver la dilatación de mi raja vaginal y agarrándole las tetas no dejé de mirarle de manera provocativa. El me dio golpecitos con su glande en el clítoris haciendo que escalofríos recorrieran mi columna vertical hasta mi cerebro. El grosor de aquel rabo joven me ponía muy ...
... perra. Por fin me colocó a cuatro patas. Sus manos agarraron mis caderas y moví el culo para excitarlo. Nunca me había sentido tan excitada y tan puta. Sentía como palpitaba mi clítoris y mi coño manaba flujo en abundancia. Estaba preparada para que aquel macho joven me poseyese con su dura polla de semental. De un golpe seco, el niñato me la clavó hasta el fondo: -Sí joder, fóllame como a una perra. Aún me estremezco al recordar el nalgazo que me dio y me dejó marcado el culo con sus dedos. Inmediatamente empezó a follarme sin compasión, como se follaría a una puta. Me agarró del pelo, mis tetas se bamboleaban al ritmo que marcaba su cadera empujando su polla contra el fondo de mi vagina. Tenía el coño abierto de par en par por el grosor de su nabo y el cabecero golpeaba la pared por la fuerza de sus embestidas. Sentía como llegaba hasta mi cerviz. Aquella sesión de sexo prohibido sacaba lo peor de mí. Mi lado más oscuro y morboso. Me sentía como una zorra pervirtiendo a un joven veinteañero. Yo misma me sorprendo a día de hoy por lo que le propuse: -¿Quieres darme por culo, niñato? Por supuesto Alejandro accedió encantado. Alargué mi brazo hasta la mesita de noche y saqué del cajón un pequeño bote de vaselina que guardaba allí. Yo misma me lubriqué el ojete. Me unté la vaselina y me introduje un par de dedos. No era virgen pero hacía muchos años que no me sodomizaban. Me abrí las nalgas con las manos, coloqué mi cabeza en el colchón y le ofrecí una ...