1. Mario (17 de 22): Pasando el verano y más (2)


    Fecha: 22/08/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    -Si necesitas a Rodolfo puedes hacerle trabajar, ya que yo no voy a estar tendrá que hacer algo para ganarse el sueldo, sería bueno que algún día subieras al monte, aún estas bastante flojo.
    
    -No es cierto cariño, es que tu te estas haciendo mayor y te crees superior. -estábamos en la cama después de una buenísima follada que me había dado.
    
    -¿Me estas llamando viejo? -se arrastró con agilidad y se montó encima mío.
    
    -Yo no digo nada, pero creo que vas a conocer a tu nieto y por algo será. -se me tumbó encima, pegando su peludo pecho al mío y empezó a besarme la cara terminando como siempre, siendo sus labios un apéndice de mi boca.
    
    -Ahora te demostraré lo que puede hacer un viejo. -entre risas hizo que abriera mis piernas y las puso sobre sus hombros, notaba que su verga no se había recuperado de la batalla anterior y se la masturbó hasta tenerla totalmente erecta, magnífica, la colocó en la entrada de mi culo y me la fue metiendo.
    
    -¿Ahora qué me dices? -se movía con fuerza jodiéndome con ganas el culo.
    
    -¡Que tu verga está riquísima! Una polla de abuelito que me vuelve loco. -se apoyaba sobre los codos, con su cara muy cerca de la mía, su respiración y aliento me golpeaba la cara, la potencia de su pene me arrancaba gemiditos.
    
    -Fóllame amor, mi culito desea que el viejito le de gusto. -me folló unos minutos que resultaban deliciosos, bufando sobre mi cara, besándome muchas veces hasta que volvió a rellenarme con su preciosa leche y me rebosaba el culo de ...
    ... ella. Yo me corrí sin tocarme, ya me pasaba a menudo, mi goloso culito conseguía que me corriera con su simple uso.
    
    Había contratado un jardín de infancia, la verdad era que Marquitos ya era algo mayor, pero él se encontraba bien allí y su padre o Migue podía dejarlo a las mañanas cuando salían a su trabajo, yo lo recogía más tarde.
    
    Guillermo no me ponía objeciones a que gastara su dinero lo que necesitaba o quisiera, tampoco sabía si se enteraba muy bien de mis gastos, él confiaba en mi y con eso era suficiente.
    
    Había contratado con una academia las clases de conducir cargándolo en mi cuenta para que el señor del banco me lo abonara, eso no me preocupaba pero si el tiempo que tenía que emplear, una hora cinco días de la semana, después de las primeras clases todo se iba haciendo más fácil y me empezaba a gustar, me pasaba como con las motos.
    
    Esa tarde había dejado a mi primito en su casa con su padre, no quise subir a pesar de la insistencia de mi primo en que lo hiciera, para según él, hablar un rato, esperaba que Aldo me llevara un recado de comida que le encargué.
    
    Había sido un día caluroso en demasía y el simple viaje en bus nos había hecho sudar. Aproveché que estaba solo para darme una ducha rápida sin mojarme el cabello y luego me vestí un simple slip y una camisa de mi abuelo que me estaba grandísima, podía pasar por ser un vestido corto de mujer.
    
    Estaba recogiendo el baño cuando Aldo llegó, el abuelo le había dejado las llaves de la casa y entrada ...
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