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Mario (17 de 22): Pasando el verano y más (2)
Fecha: 22/08/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... como si fuera suya, sin llamar. Llegaba sudoroso y con una gran caja de cartón que dejó sobre la mesa de la cocina y se sentó en una silla. -Hace un calor de mil diablos. -había estirado las piernas y dejado los brazos colgando a los costados. Los meses que llevaba acudiendo al gimnasio le estaban cambiando para bien, a diferencia de mi primo al que estaba creciéndole una pequeña barriga, no demasiada por su trabajo donde ejercitaba el cuerpo a diario. En el caso de Aldo era al revés, se le notaba a simple vista que perdía peso y se le reafirmaba la carne convertida en músculo, empezaba a tener una figura atractiva, dentro de lo enorme que era. Me estaba mirando intrigado, aproximó la silla a la mesa y colocó los brazos en ella. -¿No tienes ropa para ponerte? -Me termino de duchar y es lo más cómodo que encontré. -Siéntate Marito, tenemos que hablar. -se había puesto muy serio y me hizo gracia, la confianza que teníamos ya, me autorizaba a reírme y bromear con él. -¡Ja, ja, ja! ¿Vas a empezar a controlar cómo me visto? -No es por eso, se te ve tan, tan…, enseñando así las piernas. -¿Sexi? ¿Quieres decir que me ves sexi? -Algo así, pero quiero que hablemos. -me senté a su lado y coloqué una mano en su hombro, se le notaba el sudor que transpiraba y la dureza de los músculos, él se mordió la mano fuerte y dura del trabajo. -Es que no se como empezar. -Dime sobre de qué trata, será lo mejor. -Tu abuelo, le veo raro, y no solo yo, he hablado ...
... con el dueño del gym. -Mi abuelo es un anciano Aldo, nada más que eso, los viejos se vuelven raros. -Mira Marito, es algo más serio, a veces se desubica y no sabe donde está, se pierde cuando va de casa al Gym, alguna vez no reconoce a los chicos. -se me quedó mirando, implorando que creyera en él. -No creo que debamos preocuparnos, eso son cosas de mayores, el abuelo está fuerte y sano, no conozco a otro como él. -Tu verás Marito, pero pensamos que debías consultarlo con el doctor. Después iré al gimnasio y cuando termine mis ejercicios lo traeré. -le miré agradecido, me estaba ayudando mucho y al final conocía a mi abuelo mejor que yo. Se levantó y empezó a sacar lo que contenía la caja, a seleccionarlo y meterlo en los armarios, había dos paquetes de servilletas de papel y, sin pensarlo, cogí uno de ellos y se lo tiré con la intención de usar su cabeza como cesta de basquet acertando con precisión, él quiso hacerlo mismo y falló. -¡Ja, ja, ja! Soy mejor encestador que tu. -entonces agarró el otro paquete y me lo lanzó con fuerza golpeándome en la cara. Por el gesto que debí poner se asustó y rápidamente se acercó a mi cogiéndome la cara con las manos. -¡Perdona Marito! No mido mi fuerza. -me frotaba la cara con sus grandes manos buscando huellas del golpe. -No ha sido nada Aldo, tranquilo. -le empujé y vacilando cayó sentado en la silla, me tenía sujeto y, a mi vez, caí sobre sus piernas. Hubo una pequeña confusión donde él intentaba levantarme y yo ...