1. Te comería el culo y te cagarías de gusto


    Fecha: 23/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... con la mano derecha.
    
    -Que tienes que torcer en la próxima calle a la izquierda para ir al restaurante.
    
    Después de dos tapas de pulpo a la feria, dos platos de almejas a la marinera, dos centollas, pan, vino tinto, tarta de queso, café, un ponche, un coñac, de una larga e interesante conversación y de pagar la cuenta, le pregunté al camarero:
    
    -¿Sabes de una buena pensión para pasar la noche?
    
    -Pensión Rey. Queda a dos minutos de aquí.
    
    -Gracias.
    
    Salimos del restaurante y en la acera llegó el momento del adiós.
    
    -Bueno, bonita, aquí nos despedimos. Fue un placer conocerte, y a ver si encuentras al rubio ese.
    
    -María, mi nombre es María.
    
    -El mío José, pero mis nietos que llaman Yayo, mis amigos Pepe, mis hijos papá y mi mujer no me llama ni para comer.
    
    -¿Separado?
    
    -Sí, ella está en casa y yo estoy aquí.
    
    -Muy gracioso -dijo estirando la camiseta.
    
    Usé la típica retranca gallega.
    
    -Siempre lo fui, por eso me apodan el Soso.
    
    Cambió de tema, y me dijo:
    
    -No creo que te matara si lo hicieras conmigo.
    
    -Ni yo, pero no soy alto, ni rubio, ni joven... Y en el caso de que te volvieras loca y quisieras hacerlo conmigo no sabría que hacer contigo.
    
    -Se ve que tienes las cosas claras.
    
    -Eso sí. Sé quién soy, de donde vengo y a donde voy.
    
    -Eso no lo puede decir todo el mundo. ¿Y quién eres, de dónde vienes y a dónde vas?
    
    -Pues vengo de A Meca, soy José y voy a la pensión Rey.
    
    -Vuelve el gracioso. ¿Vas a dormir solo?
    
    -Alguna mosca ...
    ... habrá por allí, en este tiempo siempre hay. ¿Te gustaría oír cómo zumban?
    
    -¿No decías que no sabrías qué hacer conmigo?
    
    -Mentí.
    
    -¿Qué me harías?
    
    -Sonaría muy fuerte en tus delicados oídos.
    
    -Mis oídos ya no se escandalizan por nada. ¿Qué me harías?
    
    -Te comería el culo y te cagarías de gusto.
    
    -Es no es fuerte, es guarro.
    
    -Es que puedo llegar a ser muy guarro en la cama.
    
    -¿Cómo de guarro?
    
    -Acompáñame y lo sabrás.
    
    Pensé que me iba a mandar a paseo, pero no fue así.
    
    -¿Vamos antes a una tienda para llevar algo de comer y de beber? La noche parece que va a ser larga.
    
    -Es algo tarde. ¿No estará cerrada?
    
    Echó a andar.
    
    -Se de una que no, sígueme
    
    Había pillado, no sabía cómo, pero había pillado.
    
    Unos quince o veinte minutos más tarde estábamos en una habitación de la pensión Rey. Era una habitación sencilla, tenía una cama, una mesita, un armario, un lavabo, una ventana con las cortinas rojas y estaba pintada de blanco. La cogí por la cintura y le besé el cuello.
    
    -¿Qué modales son esos? A una señorita se invita a tomar algo, se le da conversación, y después se le hace el amor como si fuese una princesa -dijo sonriendo y quitándome las manos de su cuerpo.
    
    -¿Abro el vino o le doy antes conversación? -le pregunté.
    
    -Ya estás tardando en abrirlo, gracioso.
    
    María, como si llevara follando conmigo años, se quitó la camiseta mientras yo abría el vino. Tenía tatuado un halcón peregrino en el vientre con las alas abiertas y la cabeza ...
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