1. Te comería el culo y te cagarías de gusto


    Fecha: 23/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... cabeza en su culo y con su culo.
    
    -¿Te gusta por el culo? -me preguntó magreándose las tetas con las manos pringadas de margarina.
    
    -Mucho. ¿Y a ti?
    
    -Lo sabrás en muy poco tiempo.
    
    ¡Vaya si lo supe! Metió toda la polla dentro del culo de un tirón y después me folló duro y frotando su clítoris contra mi vientre... Tiempo después paró de mover el culo y de gemir.
    
    -Me voy a correr -dijo.
    
    Me besó con los ojos entornados. Se corrió, y sacudiéndose y jadeando dejó mi monte de Venus perdido con los jugos de su corrida.
    
    Al acabar se sentó en el borde de la cama, cogió los vasos de vino, me dio uno, y lo mandó de una sentada. Yo hice lo mismo. Devolvió los vasos a donde estaban, después volvió a la cama, me cogió la polla y la olió.
    
    -Me gusta este olor fuerte.
    
    Había dado con la horma de mi zapato, María, en la cama, era tan guarra cómo yo. La polla se había bajado un poco, la lamió por los cuatro costados y después a mamada limpia me la volvió a poner dura.
    
    -Quiero sentir tu polla entre mis tetas -dijo echándose boca arriba en la cama.
    
    Me puse encima de ella, le metí la polla entre las tetas, las apreté y se las follé.
    
    -Quiero que el primer chorro de tu leche lo eches en mi cara -dijo poniendo las manos en la nuca.
    
    Mi polla se deslizó entre sus tetas pringadas de margarina cómo en un coño engrasado. A María le gustaba, sonreía sin decir nada esperando a que saliese de mi polla la leche que la bañase. Cuando ya no pude más, apreté el glande con las ...
    ... tetas, lo solté y me corrí. María recibió en la cara el chorro que quería, un chorro de semen que le iba de la boca a la frente... El resto lo repartí por sus tetas.
    
    Al acabar de correrme le lamí la leche de la frente. Cuando le lamí el de la boca me dio un beso con lengua lleno de lujuria. Al dejar su boca, lamí la leche de sus pezones, de sus areolas y lamí y mamé sus tetas hasta dejarlas limpias. María acariciaba con sus manos mis cabellos. Luego lamí su vientre, su ombligo y lamí su clítoris. Flexionó las rodillas, se abrió de piernas y empujó mi cabeza hasta que mi lengua se clavó en su coño.
    
    -¡Dame otro orgasmo! -dijo.
    
    Mi lengua, plana, lentamente, lamió de abajo a arriba su coño, metiéndose en la vagina, saliendo y lamiendo de abajo a arriba y a través y alrededor al llegar al clítoris... Mis subidas por su coño eran cómo si se desplazase por él un caracol aunque las babas las ponía ella, las babas y los gemidos... Llegó un momento en que María levantó la pelvis y comenzó a moverla alrededor. Presioné mi lengua contra su clítoris y dejé que la sacara ella. Movió la pelvis de abajo a arriba, de arriba a abajo y alrededor.
    
    -¿La quieres ya? -me preguntó.
    
    -Dámela.
    
    Siguió frotando su coño con mi lengua hasta que me la dio.
    
    -¡Me corro! -dijo temblando y retorciéndose con el placer.
    
    Sentí sus jugos calentitos bailar en mi lengua. Daba gusto ver cómo disfrutaba.
    
    Al acabar de correrse me eché a su lado. Me dio un pico.
    
    -No hay cómo un maduro para ...
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