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Te comería el culo y te cagarías de gusto
Fecha: 23/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... satisfacer plenamente a una mujer. ¿Hago unos sandwiches de queso y margarina? Acabábamos de cenar y María ya tenía hambre. Mejor para mí, así me daba tiempo a que la polla volviese a coger cuerpo. -Hazlos - le dije. Mientras untaba la margarina con la tapa de la tarrina en el pan de molde, le pregunté: -¿Trabajas en algo, María? -En la economía sumergida más veces de las que me gustaría. -¿Y qué haces? -Trabajos manuales cómo tú. Hay mucho maricón de Dios. Levantas una piedra y te salen dos, cuando no salen tres. Me había dado de mi propia medicina. -Me refiero a un trabajo de verdad. -Trabajo de camarera cuando se me acaba el dinero, pero quiero ser otra cosa. -Espero que un día lo consigas, sea lo que sea. Vino para cama con cuatro sandwiches, se sentó con las piernas cruzadas enfrente de mi y partiendo un trozo de sándwich me lo dio en la boca. No tenía hambre, pero por acompañarla, comí, después cogí la botella de vino, le eché un trago y luego se la puse en la boca. Se echó un buen trago. -¿Quiere emborracharme para hacerme cosas malas, señor? -dijo con voz melosa, poniendo morritos y enredando una trenza en un dedo. Le seguí la corriente. -¿Eres virgen? -Casi, me llamo María. Me gustó el juego. -Te follaré con mucho cuidado, María. El último trozo de sándwich lo pasó por el coño, hizo una sopa y después lo metió en mi boca. -No quiero que me haga nada. Me haría daño, señor grandote, tengo el coñito muy ...
... estrechito. Le hablé cómo si fuera un chulo de playa. -¿Y qué vas a hacer para impedirlo, muñequita? -¡¡Arrancarte los cojones a mordiscos si me tocas!! -dijo con voz de niña del exorcista y poniendo cara de asesina. -¿Te dio un aire? -le pregunté algo acojonado. -Esto es lo que quiero ser -dijo volviendo a hablar normal. -¡¿Capadora?! -Actriz, bobo, actriz. -Pues tienes cualidades para serlo. Fuiste muy convincente con lo de los cojones. Se echó boca abajo. -Hazme cosas guarras -me dijo. Abrí sus nalgas con mis grandes manos y le lamí su periné y su ojete cómo si estuviera lamiendo su coño, después lo lamí y lo follé con la lengua, una, cinco, diez, veinte, cuarenta veces... Levantó el culo y le metí tres dedos dentro del coño. Al follarle el culo y el coño con la lengua y los dedos, sus gemidos, que antes eran sensuales, ahora se volvieron sensualmente escandalosos. Minutos después vi que ya no aguantaba más. Le metí la polla en el coño y le quise dar caña de la buena, pero estaba tan madura que lo que le di fue cañita, ya que se corrió al meter y sacar unas diez veces. -¡Me vas a matar! -exclamó al comenzar a correrse. No sé qué le pasa a mi polla, pero al sentir que una mujer se corre y la aprieta el coño, suelta una lechada brutal, y fue lo que hizo, llenar aquel coño de leche. Al acabar de corrernos María se echó boca arriba. -¡Jesús, qué corrida! En mi vida me había corrido así! -dijo poniendo un brazo en la frente. -Me alegra ...