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La rebelión de mi madre (V): La tanga roja en la canilla
Fecha: 01/09/2022, Categorías: Incesto Autor: hectornieto, Fuente: CuentoRelatos
... no me importa. Sé que se absorberá. Voy a mi cuarto de la niñez a tratar de dormir la siesta, no puedo, a pesar de haberme masturbado sigo excitado. Para evitar cometer algún acto de mayor perversión, me levanto y voy hacia el living y trato de adelantar el proyecto en el que mi madre estaba trabajando. Vuelve a sonar una notificación del Whatsapp web. Dudo unos segundos pero termino yendo a ver esa pestaña personal de mi madre. Hago una inspección rápida y veo muchos contactos que no conozco, igualmente no me resulta raro, con mis padres casi que no tenía mucha relación más que la familiar, cada uno de ellos tenía su vida. Muchas miniaturas de hombres, la mayoría maduros, pero hay algunos que parecen tener 35 años. Entro aleatoriamente a las conversaciones y todas están en plan de levante, mi madre parece muy educada, solo quiere conocer gente, no toma la aplicación de citas como la tomo yo, solo para sexo o masturbación. Evidentemente aún le quedan cosas de su generación, tratando de adaptarse a estos tiempos. Le dicen que es muy bella, que les gustaría invitarla a salir, ella no parece entrar en ese juego, solo está de visita en ese sitio. Eso me tranquiliza un poco, pero por otro lado me da culpa la actitud egoísta mía. Mi madre tenía todo el derecho de pasarla bien, aun con otros hombres sin que nadie le recrimine nada. Escucho el ruido de la puerta de su cuarto, inmediatamente me salgo de la ventana y me levanto hacia la cocina ...
... intentando mostrar que estaba yendo a preparar café. Mi madre se despereza y me dice que bien que le hizo la siesta, que está lista para una maratón de trabajo. Preparamos café, preparamos galletas y en eso llegan sus amigas socias. "Hola Sandra, amiga, al fin coincidimos todas" le dice Andrea, la que me ha tirado un par de guiños y hace enojar a mi madre. Por detrás entra su otra amiga y socia. Es Maribel. Cuando nos vemos nos quedamos petrificados, ella simula no conocerme y me saluda casi temblando. Nos sentamos en el comedor y abrimos las computadoras, los papeles y servimos el café con galletas. Maribel no me mira a los ojos. Está vestida de forma recatada, un pantalón de vestir ancho y beige, una camisa, un sweater blanco sin escote. Su maquillaje es suave. Es más parece más grande de la edad que tiene. Tiene un collar, de esos que tienen personitas que hacen referencia a hijos, tiene 3. Andrea lanza chistes no aptos para menores. Mi madre trata de silenciarla, hasta dice: "Andrea, está mi chiquito, y además pensá en Maribel que no le gustan esos chistes" Parece que Maribel tiene una imagen de madre de familia recatada para sus amigas. En un momento la mujer con la que algunas semanas atrás había tenido el mejor sexo de mi vida se va hacia la cocina con la excusa de lavar su taza. Yo me levanto con la excusa de lavar las otras. "no te preocupes, no voy a decir nada Maribel": le digo tratando de tranquilizarla. Ella me lo agradece ...