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La tía necesitada y el sobrino complaciente
Fecha: 04/09/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Había jurado bandera y le dieran un permiso en el cuartel. En el pueblo no había mucho con que divertirse y cómo le gustaba la pesca fluvial, solía ir a pescar al río. ¡Tiempos aquellos en que los ríos eran ríos con aguas cristalinas y estaban repletos de truchas, anguilas...!, pero volvamos al río. Enrique, un tocayo mío, siempre pescaba en un recodo donde solían picar las truchas. Y como de costumbre paso a escribir el relato en primera persona. -Caíste, cabrona -dije al sacar una trucha del agua. Estaba tan enfrascado quitando el anzuelo de la boca de la trucha para meterla en la cesta con las otras que no la sentí llegar, pero oí su voz a mis espaldas. -Para cabrón tú. Me giré y le pregunté: -¿Qué pasó, Albina? -¡Y aún me lo preguntas! Me cogió los huevos con la mano derecha, y me dio dos bofetadas con la mano izquierda, una mano grande con dedos gordos: "Plas, plas", y me dijo: -Si te vuelves a tocar a mi hija te los arranco. Me tenía los huevos agarrados y podía apretar, le dije: -Vale, vale, lo que tú digas, tía. Me dio otras dos bofetadas de banda a banda: "Plas, plas." -¡Es que si no lo haces te quedas sin huevos! -Suelta mis cojones y aclaremos este mal entendido. -¡¿Me vas a decir que no te pasaste por la piedra a tu prima?! Me miraba con ojos de loca. No podía negarlo. Tenía que ser sutil con ella. -No la pasé por la piedra, hicimos del amor, tía. Apretó un poquito y me estremecí. -¡A darle por ...
... culo le llamas tú hacer el amor! -¿Te lo contó todo? -Todo, con pelos y señales. -Entonces también te diría que fue ella la que se metió en mi habitación desnuda y más mojada que el mar Mediterráneo. -¡Pero es tu prima! -Y mayor de edad. Suéltame los cojones que si se te va la mano va a ocurrir una desgracia. -¡Desgracia lo eres tú, una desgracia humana. Al soltar mis huevos le hice una llave, la puse boca abajo sobre la hierba, sujete sus brazos en paralelo a su cuerpo con mis rodillas y le puse un brazo en la espalda. Jalé su cabello y le puse mi boca junto a su boca, Albina, revolviéndose y rabiosa quería morderme en los labios. Me dijo: -¡Falso! Su cabello olía a colonia y sus sobacos a desodorante Rexona. Albina se arreglara bien para darme cuatro bofetadas y cogerme los cojones. Le dije: -Marta es mayor de edad y vamos a follar cada vez que tenga ganas. ¿Entendido, Albina? Y ahora te voy follar a ti, ya me cansé de hacer pajas a tu salud. -¡Mal nacido! ¿Me vas a violar? -Te vas a dejar. Sé que tienes ganas. -¡Cabrón! Llevo dos años viuda y quieres ver si flaqueó. -Flaquearás. -hable con voz melosa-. Imagina mi polla gorda y jugosa en tu boca... -¡Te la arrancaría de un mordisco, cerdo! Le lamí una oreja. -Tu lengua lamiendo... -Sí, tu culo. -No lo descarto... Tu boca chupando mis cojones llenos de leche, -¡Te los arrancaría! Le lamí la otra oreja. -Los cojones yendo de un lado al otro dentro de la ...