1. La Dama De La Justicia


    Fecha: 03/10/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... emitió su -ding dong- tres veces anunciando que había llegado la hora. Finalmente volvería a ver a Andrew Vial o a un perfecto desconocido. El cerebro de Eurídice esperaba que fuera la segunda y su maltrecho corazón la primera.
    
    Cuando Eurídice repasaba por cuarta vez el listado, revisando que no se le escapara ninguna pregunta, llamaron a la puerta. La abogada tembló ligeramente intentando contener el torbellino de emociones que amenazan con derrumbarla, dejando caer la hoja de su mano. La recogió rápidamente y la señora Wurtz abrió la puerta, asomando su cabeza para anunciar la llegada de los clientes.
    
    —Señor Klein, señorita Martensen. Han llegado los Vial.
    
    Asintieron al unísono y Jonathan dijo:
    
    —Que pasen por favor, los estamos esperando.
    
    La señora Wurtz sonrió, haciéndose a un lado para dejarlos entrar.
    
    Primero apareció el chico, Boris. Su aspecto la decepcionó un poco. Boris, con unos jeans grises, una camiseta azul oscuro y una capucha burdeo con unas zapatillas a juego. No tenía gran parecido a su padre, al contrario, parecía tan pálido y delicado como su madre.
    
    Camila Aranda hizo su aparición con unas gafas sexys de maestra rural y un jersey de lana ligero, como el de miles de madres afuera. Era alta, delgada y bella, pero no tanto como en sus recuerdos. Su piel blanca ya no era de un pálido cremoso, sino, de una palidez casi traslúcida, fantasmal. Su larga cabellera achocolatada era ahora más corta y sus ojos. Sus ojos oscuros que alguna vez ...
    ... brillaron felices por ir de la mano de Andy, eran ausentes y gélidos. A su expresión atormentada le colgaban unos anillos en forma de ojeras amoratadas con unas arrugas que nunca había visto en ella y entendía por qué. Para las madres era distinto. Ver a su hijo implicado en un asesinato no hace más que echarte años encima.
    
    Y para terminar, ingresó Andrew Vial.
    
    Estaba más viejo, pero lucía como un roble. El espeso cabello castaño oscuro de su juventud y días de gloria, ahora estaba más corto salpicado por leves rayos de luz canosos y el asomo de unas entradas no muy prominentes. La incipiente barba que alguna vez brotó de sus mejillas como pelusas que le hacían cosquillas en cada beso, era gruesa y abundante, perfectamente alineada. La piel de su rostro estaba agrietada por el paso de los años, con un cuerpo más ancho, más imponente y más trabajado. Era aún más guapo que en sus recuerdos.
    
    Sus oscuras cejas se elevaron con sorpresa y su mirada azul la reconoció al instante. Entonces lo supo. Era Andrew Vial Piffier.
    
    Eurídice se levantó para presentarse.
    
    —Buenas tardes —habló con voz firme. —Soy la abogada Eurídice Martensen Ulloa. Diplomada en Dirección y Gestión del Capital Humano, Psicología del Derecho y Derecho Penal General. —estiró la mano para saludar. —Como mi colega Jonathan Klein ya les habrá informado, desde este momento formo parte de la defensa del cliente Boris Alessander Vial Aranda. Encantada de conocerlos —dijo con cinismo —esta es mi tarjeta —agregó ...
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