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La Dama De La Justicia
Fecha: 03/10/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... debería guardar la calma y no actuar como si el gen homicida tuviera algo que ver con lo que se le acusa. Jonathan reprimió una risita. La conversación no tenía nada de gracioso, pero Eurídice no había cambiado ni un poco desde que la conoció en el magister. Calló ostensiblemente y consideró que no tenía nada más que agregar. La familia Vial Aranda se había quedado muda. En el despacho, la incomodidad era tan evidente que podrías tomar un cuchillo y rebanarla. Andy era el más agradecido con las palabras de Eurídice. Si había atravesado su mente el pensamiento de que ella habría vuelto a su vida en una suerte de venganza, no podía estar más equivocado. La abogada Eurídice Martensen Ulloa era una profesional en todo el sentido de la palabra. Estaba impresionado y no podía dejar de mirarla con admiración y cierta recriminación hacia sí mismo. Ella era más lista que él, menos prejuiciosa y no dejaba la puerta abierta a estupideces. Era excepcional, brillante, única y la había dejado ir. De pronto se encontró observando a Camila, que no hacía más que fingir que tenía el control y que no se estaba dejando llevar por las emociones. Estática en su lugar, sin saber qué esperar ya de él o de su propio hijo. Por primera vez, luego de tantos años a su lado, se preguntó si su matrimonio sobreviviría después de que acabase todo esto. —Jonathan, Eurídice, mi esposa está ofuscada. No habíamos hablado de esto hasta anoche. La culpa es mía. No debería haberla agobiado con esto ...
... ahora, ni a ella ni a Boris. —Procure no ocultarnos nada más señor Vial. Si usted o alguno de ustedes lo hace, Boris será el único perjudicado —amenazó Eurídice. —Creo que es hora de ir a casa —susurró Camila, sin fuerzas. Jonathan asintió y dijo: —Estoy de acuerdo, ha sido un día difícil para todos. Vayan a descansar —hablando a Andrew. - Aunque me preguntaba si podemos retenerte más tiempo. Sé que no estás yendo a la oficina y te haz dedicado a investigar a Alfredo Felipi por tu cuenta —miró su reloj. —Yo me tengo que ir a recoger unos encargos, pero Eurídice se quedará aquí y me gustaría que la mantengas al corriente de lo que tienes. —Para quedarme necesito las llaves del despacho Jonathan —dijo sonriendo por primera vez en toda la tarde. —Tienes razón —sacó unas llaves de su bolsillo izquierdo. —Ten. Son casi las ocho. La señora Wutz se ha ido, no te preocupes por ella. —De acuerdo. Volteó a ver a Andy. —¿Qué dices Andrew? Andrew miró la hora es su reloj y alternativamente a Camila, Boris y Eurídice. Ni en sus peores sueños imaginó que estarían todos ellos en la misma habitación. —Me quedo, pero iré a dejar a Camila y Boris primero. —No es necesario, yo puedo hacerlo —se ofreció un Jonathan afable. —Gracias Jonathan —agradeció Camila —Boris y yo te esperaremos abajo. —Y salió dando un portazo sin despedirse de tu marido. —Eurídice el archivo del caso Felipi está en la litera en la parte más alta —dijo palmeando la madera del ...