1. Incestos con la tía abuela, la tía y la prima


    Fecha: 03/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... le comía la suya.
    
    Agustina me dijo:
    
    -Mete dos dedos en su coño y después mete y saca apretando hacia arriba.
    
    Metí dos dedos dentro de su coño, aunque podía meter cuatro, ya que tenía coño de vaca... Metí y saqué cómo me había dicho.
    
    -Come sus tetas cómo te enseñé.
    
    Hice lo mismo que le viera hacer a ella, solo que yo lo hice con una sola mano, apreté la teta izquierda. Su pezón quedó mirando hacia el techo, lo lamí, lo apreté y lo chupé, chupé su areola y luego toda la teta... Después hice lo mismo con la derecha. Agustina siguió con la lección.
    
    -Saca los dedos del coño, dáselos a chupar y después acaricia con ellos la pepitilla de abajo a arriba, hacia los lados y alrededor.
    
    Acaricié su clítoris de abajo a arriba varias veces, de un lado al otro, y antes de que le hiciera el remolino soltó un chorrito de meo y retorciéndose, temblando y gimiendo, se corrió cómo una perra.
    
    Cuando acabó de correrse, me dijo al oído:
    
    -Cómo se entere tu madre de que faltaste al Instituto para trabajar de chulo te capa.
    
    Conchi
    
    Mi novia se llamaba Conchi y tenía mi edad, era delgada, de ojos color avellana, casi siempre llevaba coletas que le llegaban a la cintura, sus tetas eran pequeñas, sus piernas bien hechas, su cintura estrecha, sus caderas normales, su culo redondo y era muy guapa. Éramos novios, pero a escondidas, ya que éramos primos carnales. Empezáramos a serlo hacía mucho, pero no voy a perder el tiempo en contar cómo comenzó la historia. El caso era ...
    ... que yo tenía ganas de acostarme con ella y se lo había dicho decenas de veces, pero ella no dejaba ni que le diera un pico en los labios más que cuando nos despedíamos y no había moros en la costa.
    
    Esa tarde estábamos en el cine. Echaban Por Mis Pistolas. Le dije:
    
    -Tenemos que hablar.
    
    -Ahora no.
    
    -Es importante.
    
    -No hay nada...
    
    -Me acosté con otra mujer.
    
    Se levantó y salió de la sala.
    
    Lo primero que hizo al salir del cine fue plantarme una hostia en la cara que debía llevar semilla de amapola, ya que me la dejó roja.
    
    -¡¿Cómo pudiste hacerme eso?!
    
    -Tenía ganas, ella tenía ganas, tú no te dejas...
    
    -¡Se acabó! No te quiero ver más delante.
    
    -Es lo mejor. Así no me sentiré culpable cuando vuelva a follar.
    
    Me miraba con ojos de desquiciada.
    
    -¡¿Es que te vas a volver a acostar con ella?!
    
    -Con ella, no sé, pero con otras, sí.
    
    Rompió a llorar y echó a andar.
    
    -Tú nunca me quisiste.
    
    Caminando a su lado le di mi pañuelo, y le dije:
    
    -Si no te quisiera no te diría nada y seguiría contigo.
    
    Cogió el pañuelo y se secó las lágrimas.
    
    -Si me quisieras no harías cochinadas con ella. ¿Quién es esa guarra?
    
    -Se dice el pecado no la pecadora.
    
    -¡¿Pecadora?! Es una puta. ¿Te gustó?
    
    -Sí.
    
    -¿Mucho?
    
    -Mucho.
    
    -¿Y ella se corrió?
    
    -Varias veces.
    
    Volvió a romper a llorar, esta vez con más ganas que antes.
    
    -¡Vete, vete! ¡No te quiero ver más delante!
    
    Un guardia municipal, de aquellos que llevaban un casco en la cabeza que ...
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