1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 12)


    Fecha: 07/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    La cantidad de comida que ofrecía el crucero, era impresionante. Parecía un tenedor libre de los más caros y en sus mejores épocas. Incluso con tanta variedad para elegir, preferí llenarme el plato con frutas. Julia en cambio optó por la pizza. Los dos estábamos más interesados en volver rápidamente al cuarto y comenzar la fiestita que nos habíamos auto organizado. No queríamos perder ni un minuto decidiendo que menú probar. Lo clásico nos ahorró tiempo.
    
    -¿Vas a comer postre, Rodri? – me preguntó, sin prestar atención a que casi casi había comido una ensalada de frutas.
    
    Le dije que no. Ella me contestó que era un amargo de mierda y se fue a buscar uno. Volvió al rato, sosteniendo un vasito con una bocha de helado de frutillas. En vez de sentarse enfrente, en su lugar, me corrió del mío y se sentó a mi lado. Lo hizo de una manera tan brusca que prácticamente quedé con la ventana que daba al océano pegada a mi hombro.
    
    Me quedé mirándola, esperando aunque sea una disculpa. Pero otra vez su mirada picarona me cautivó por completo. Puso su mano sobre mi pija y encima de la maya que llevaba puesta, comenzó a masajearme. Me estaba haciendo una paja con la ropa puesta, debajo de la mesa, rodeados de gente y mirándome a los ojos de costado. Era la mejor disculpa del mundo que alguna vez alguien me había dado.
    
    -¿Ya la tenés paradita de nuevo? Se ve que te gusta que tu prima te toque el pito.
    
    Le dije que sí, intentando disimular mis gestos de placer y acomodándome ...
    ... mejor, con las piernas un poco más abiertas, para que tenga mejor acceso.
    
    Los masajes que me hacía en la poronga ya estaban comenzando a hacerse más brucos. Hasta podía notar que la mesa incluso se movía.
    
    Con la otra mano llevó una cucharadita de helado a su boca y comenzó a comerlo.
    
    -Esta riquísimo. ¿Seguro que no querés? – preguntó, como si nada. Lamiendo la cuchara como una petera insaciable.
    
    Estaba por decirle que no. Que siga disfrutando su helado ella, que yo también lo estaba haciendo, pero no me dejó ni mover los labios para comenzar a hablar. Se sirvió otro bocado y como si se le hubiese caído algo, se agachó. Sincronizadamente dejó mi pija al aire y se la puso en la boca. Otra sensación hermosa era sentir su lengua, esta vez fría. Tal vez no tan perfecta como sentirla caliente por el café pero, sin dudas, me dejó sin respirar.
    
    -Vos cuida que no nos vea nadie. – me dijo, todavía con la verga adentro.
    
    ¡Era prácticamente imposible! Estábamos rodeados de gente. Incluso Fabián estaba en el mismo barco y por qué no iría a estar en el comedor a la hora del almuerzo. Pero no me importó. También era prácticamente imposible que pudiese importarme.
    
    Mi prima tampoco quiso arriesgarse más y volvió a enderezar su columna para quedar sentada a mi lado. Me sonrió con cara de excitada y suspiró para recomponerse.
    
    -No puedo parar de chuparte la pija primo. En serio. No puedo parar. – gimió suavecito en mi oído. -¿Sabes que quiero? Quiero crema en el helado de ...
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