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Mi prima se viste de novia (Capítulo 12)
Fecha: 07/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... conchita y el corazón. Julia prendió la tele y encontró un canal donde pasaban música. Todo nos salía bien. Era el único canal que andaba. En realidad sólo ese y otro con publicidades del barco. Comenzó entonces a sacarse la calza como una prostituta en un club barato. Se la bajó hasta las rodillas, agachándose para mostrarme bien el culo, y se la volvió a subir. Se dio vuelta y se quedó en tetas. -No podemos empezar la fiesta sin un brindis, Rodrigo. – protestó. Le seguí la corriente y le tiré una latita de cerveza cerrada. La agarró al boleo y mordiéndose el labio inferior me dijo que no. Que quería brindar con otra cosa. -Quiero pis – me dijo tímidamente. Mirando al piso, pero espiando con sus ojos cuál sería mi reacción. Al ver que me había dejado sin palabras, se tiró a la cama encima de mí. Una mano volvió a tocarme la pija y su lengua repartía el tiempo entre lamerme el cuello y susurrarme. -Brindamos en la ducha con tu verga y mi boca. Y el pichín de bebida. ¿Querés? – y un lengüetazo me volvió a poner en mis cabales. -Mirá que tomé mucha birra, va a salir mucho. – la amenacé. Mi prima suspiró otra vez, como ya sabía yo que hacía cada vez que se excitaba de más. -Si te portas bien te dejo mearme acá – me dijo llevando una mano a su cola. – Te dejo mearle el culito a tu prima. Y la conchita también. -Agregó luego. – ¿Querés mancharle de pichin la concha y la cola a tu prima? Pero eso sí: si de verdad hay mucha, porque tengo mucha sed. – ...
... aclaró. Tan seria, que logró hacerme dudar si era cierto que tenía semejante sed. Se desnudó en un segundo, yo hice lo mismo y nos fuimos al baño. El alcohol ahora le daba mucho más brillo a toda la situación. Julia llenaba la boca una y otra vez con mi meada y se la tragaba sin abrir los ojos. Relamiéndose y disfrutando de ser humillada por su primo. Esa sensación de sumisión parecía, esta vez, excitarla más a ella que a mí. Sentirse mi puta personal le generaba una morbosidad mayor a lo que jamás se habría imaginado. Tenerla tan regalada, tan fácil, tan trolita, me llenaba el cerebro de locura. Pero a ella se lo llenaba más. Estaba seguro. Cuando se puso de pie para que le mee el orto, ya me quedaba poco pis en la vejiga. Ella lo supo de inmediato y se agachó abriéndose los cachetes, para que su ano rosado y apretado reciba aunque sea unas gotas. Mi prima respiraba en esa posición, recibiendo las punteadas que mi pija le daba en el culo, como si estuviese teniendo un orgasmo inesperado. Al notar que ya no me quedaba nada, abrió la ducha y empezó a enjabonarse de una forma extraña. Como si estuviese ausente. “Ya que estábamos ahí, podría aprovechar y cogerla bajo la ducha”, pensé. La abracé de la cintura y cuando el shampoo le permitió abrir sus ojos, en vez de besarme puso su cabeza en mi pecho, haciendo puchero. -Te juro, Rodri, que no soy tan puta. – me dijo casi llorando – No quiero que pienses que soy siempre así. No lo soy. Ni cerca. Era obvio y ...