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Mi prima se viste de novia (Capítulo 12)
Fecha: 07/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... frutilla. Y todavía con la poronga al aire siguió masturbándome, con la cabeza del pito apuntando a su vasito. La mano de Julia se movía y me apretaba la chota mejor que si me estuviese pajeando yo. -¿Estás contento que le vas a ver las bombachas a tu prima? Oírla hablar competía seriamente con sus técnicas manuales de trola. -Mirá que la putita de tu prima usa bombachitas muy chiquitas. El pito parece que lo tenés contento. Parecía elegir las palabras que milésimas de segundos después estarían en mi mente. -¿Te queda crema? Decime que te queda crema para tu prima, “la comeleche”.-continuó susurrándome. A esa altura del partido, no era una mala pregunta. Pero le mentí diciéndole que sí. Que me quedaba y muchísima como para llenarle la pancita de semen. -Pone leche en el vasito entonces, Rodri. Ponele la chele al helado de tu prima. ¡Quiero helado con leche! ¡Frutilla con crema! Dame crema. Y aunque pensé que ya no me quedaba más nada, el vasito recibió dos o tres lechazos bien espesos de semen. Julia los revolvió bien con su cuchara y me acomodó la pija nuevamente dentro de la maya. -¡Qué cantidad de comida que hay! Mañana podemos probar el pescado, que debe ser re fresco. – dijo mirando hacia la cocina, como si nada habría pasado, mientras comía su helado con carita de nena caprichosa. Aún recién pajeado no podía dejar de calentarme mirando los hilitos blancos mezclados en el rojo fuego de la frutilla que se llevaba cada tanto a la ...
... boca. Cuando lo terminó, me dijo que vayamos a pedir cervezas para la fiestita y así lo hicimos. Era claro que si bien teníamos bebidas libres, no nos iban a dar todo lo que quisiéramos. Sólo nos daban de a una latita. Mi prima se apoyó sobre la barra y mostrándole a medias las tetas logró que el pibe, al menos, le dé dos. Eran tres sumada a la mía. Todavía eran muy pocas. Había llegado el momento de sacar al argento de adentro y planificar cómo hacer para conseguir más. Recordé una táctica que usábamos en la adolescencia con mis amigos. Si el lugar tenía al menos tres barras, jamás pagábamos por un trago. Uno iba a la primera barra y pedía un poco de gaseosa, para un amigo que no se sentía bien. Generalmente te daban medio vaso, o menos, pero no te hacían tanto lío. Por un poquito de gaseosa, ningún local se iba a arriesgar a que haya un problema dentro mucho peor. Otro, en la segunda barra, pedía hielo para la gaseosa. Tampoco era un problema. Te daban dos cubitos y el vaso ya quedaba, más o menos, tres cuartos lleno. El más caradura sería el encargado del último paso: ir a otra barra diferente y quejarse de que el Fernet (si la gaseosa era coca) o el Gancia (si era Seven up) se lo habían preparado muy livianito. Que por favor le echen un poco más. Y listo. Como dije: jamás pagamos un trago. No lo hacíamos de ratas, lo hacíamos porque realmente a veces no teníamos dinero. Ni tampoco creíamos justo el precio que le ponían. En esos parámetros se movía mi cabeza para solucionar el ...