1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 12)


    Fecha: 07/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... esperable que en algún momento sienta algo de culpa. El incesto no era de esas cosas que uno puede tomarse a la ligera.
    
    -Ni tan puta, ni tan nada. Siempre vas a ser perfecta para mí. – le respondí. Quería dejarle bien en claro que no tenía que preocuparse más por esas pavadas. – Y es más. Conmigo podes ser todo lo putita que quieras, que me vas a gustar más todavía, si es que eso es posible.
    
    Ella sonrió ante mis palabras, porque sabía que eran ciertas. El momento reflexivo se terminó segundo después, bajo un fuerte abrazo con nuestros cuerpos desnudos y la lluvia de la ducha, que parecía comenzar a enfriarse. No era lo único. También el momento de calentura estaba amenazando con terminar y no podía permitirlo.
    
    -Vamos, que quiero verle las bombachas a mi prima. – le indiqué.
    
    Julia volvió a sonreír de forma perversa. Ya sin culpa. Tiro un sonido parecido a un “si” y comenzamos entonces la fiesta de las bombachas.
    
    Y era una fiesta con todas las letras. La música, la cerveza, las tetas de Julia como si fuesen los globos y el baile de trolita que hacía para cambiarse la bombacha, era diversión absoluta. Deseosa y morbosamente, diversión entre primos.
    
    Vestida solamente con el culote que había elegido se tiró, nuevamente, encima de mí. Yo puse mis manos de lleno en su cola y una la corrí hacia debajo de la tela, para tocarle una nalga desnuda.
    
    -¿Te gusta esta bombachita primo? ¿Me queda bien? ¿Me hace linda cola?
    
    Mi cabeza se movía de arriba abajo como si ...
    ... estuviese dando un examen.
    
    Entonces se giró como para hacer un sesenta y nueve, y de lleno mi lengua fue a recorrerle el corazoncito que tenía dibujado. La bombacha quedaba mojada desde adentro por sus flujos y desde afuera por mi saliva. Cada vez que se mojaba más, más rica se sentía. Otra vez, sin descanso, mi pija estaba como un fierro.
    
    Volvió a darse vuelta, pero esta vez ella sola se corrió la prenda y dejó caerse sobre mi poronga, que entro facilísimo.
    
    Julia sabía que no tenía por qué apurarse y cumplió con la regla. A las dos o tres penetradas profundas se puso de pie, y sonriendo me dijo que ahora le tocaba a otra bombacha. Que solo era “coger un poquito con cada una”. Yo estaba delirando del deseo. Pero también tenía la relajación de dejarla a ella que decida qué hacer, cómo hacer, cuánto y hasta cuándo. Todo me gustaba.
    
    Me la coji y le chupé la concha con una tanga roja, un culote de lencería rosa, otra tanga de leopardo, otra tanga fucsia, dos negras, una de ella con lunares blancos, y muchas más. Muchas, muchas más. Todas quedaron empapadas por sus flujos, mi baba y hasta mis líquidos pre seminales.
    
    Cuando terminamos las cervezas y las bombachas, pensé en acabar de una buena vez. Cogerla por horas sin eyacular comenzaba también a dolerme en las pelotas. Pero como era de sospechar, mi prima tenía algo más que acotar.
    
    -Tengo una sorpresa. – me dijo.
    
    Le pregunté cuál sería. Y me dijo que tenía una bombacha especial.
    
    -Genial. – le contesté. – Con ...
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