1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 22): Final


    Fecha: 14/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... escabiar y escabiar y escabiar. Y escabiar. Y escabiar más. Y, perdón si se aburren, escabiar todavía más.
    
    No habrán pasado ni cinco minutos que ya tenía al menos 8 o 9 shots de tequila recorriéndome la sangre. Y el mareo se presentó cuando la pibita regresó y me paré de golpe, para llevármela al baño de nuevo.
    
    Obediente como siempre, me acompañó. Pero esta vez la acomodé para cogerla de espaldas. Le subí el vestido y le estiré la tanga al costado. En esa posición, la conchita apretada que tenía me generaba más presión, y al ratito sentí que estaba por eyacular de nuevo. Esta vez sin siquiera esperar a que acabe primero ella. Pero me frené. Porque hacía dos meses que no me cogia un culito y lo tenía ahí nomás.
    
    -Ni en pedo, flaco. – me dijo a penas le intenté meter un dedo. – Nunca cogí por el culo y no tengo intenciones de arrancar ahora.-me explicó después.
    
    Pero como si ni la hubiese escuchado, juguetee y presioné apenas la entrada de su ano con el dedo índice, para ver si lograba convencerla un poco.
    
    -Ahh. Ayy. – dijo sin poder ocultar el gemido. – ¿Tantas ganas tenés de hacerme el orto?
    
    Le respondí que sí. Que me moría de ganas de culearla un poquito en ese baño de morondanga. Como si ella fuese una putita que había contratado para no aburrirme en la fiesta. Y que ese agujerito tan cerrado se había adueñado, por completo, de mi deseo.
    
    -No se… -dijo, todavía entre suspiros. Sin saber que con eso me alcanzaba.
    
    Le volví a clavar la pija en la concha. ...
    ... Y meterla y sacársela con fuerza.
    
    A la vez agarré mi celular y puse el cronómetro. A los cuatro minutos exactos, me pidió por favor que le rompa el ojete.
    
    En realidad no. Pero hubiese estado bárbaro.
    
    Simplemente le volví a llenar el útero de leche y la pibita se empezó a desesperar cuando escuchó que, de afuera, anunciaban que empezaban los discursos de los padrinos y la estaban llamando. Se arregló la bombacha, el vestido y el peinado, muriéndose de risa porque se le iba a caer la chele de la concha en medio de la gente mirándola. Y a las apuradas, salió del baño. Un segundo después la seguí yo.
    
    La pibita era la única que estaba de pie en todo el salón. Le hablaba a mi prima y su primo desde la mesa vacía, con una copa de vino en la mano. Pero aunque sus palabras tenían pinta de ser importantes, yo sólo pude prestarle atención al movimiento que hacía con sus piernas, como para acomodarse mejor la bombacha, o no gotear semen. Ya estaba empezando a disfrutar de tener la pija parada con los testículos vacíos.
    
    Habrá estado como diez minutos. Que yo aproveché para, sí, ya saben: escabiar.
    
    Cuando terminó, mi prima le envió un beso desde la silla. Y la gente aplaudía, y aplaudía. Seguramente había contado anécdotas, expresado su amor por ellos, sus deseos de felicidad y esas porquerías de minita que emocionaban hasta al pelotudo que mi prima tenía sentado al costado.
    
    Cuando la pendeja se sentó, otro pibe, de la mesa de al lado, se puso de pie. Pero yo le gané y ...
«12...456...9»